Un año movido

Quien repase estos días los muchos acontecimientos vividos a lo largo del año seguro que se acuerda de los crupieres de los casinos cuando dicen ¡no va más!, porque casi no es posible digerir más “sucedidos” que los ocurridos en los últimos doce meses en la vida política, económica y social del país.
Historias individuales aparte, que cada uno sabe la suya, y resaltando solo lo grueso, 2014 quedará para el futuro como un año muy movido. Mirando hacia fuera –vivimos en una aldea global– nadie puede ser ajeno a las imágenes de muerte en Gaza e Israel, en Siria, Irak, Libia, Ucrania, Paquistán o Nigeria, ni a las atrocidades del Estado Islámico, que desgarran el corazón de cualquier ser humano. Al menos el año remata con la buena noticia –precio del petróleo aparte, que es otra historia– del final del desencuentro entre EEUU y Cuba que traerá cambios políticos y económicos en la región y en el mundo.

Dentro del país, sin entrar en el análisis de la evolución de la economía, se fueron Adolfo Suárez, los presidentes del Santander y El Corte Inglés y la duquesa de Alba; irrumpió Podemos en las elecciones europeas; hubo renovación en la Monarquía, en el PSOE y cambios en la patronal; dimitieron los ministros Gallardón y Ana Mato y el fiscal general; Artur Mas tensionó la vida política con su pulso al Estado; apareció el pequeño Nicolás, un pícaro del siglo XXI que encandiló a gente pudiente; el ébola creó una crisis de la que el país salió bien parado; Darío Villanueva fue elegido presidente de la RAE y la infanta Cristina se sentará en el banquillo… Y de fondo, siempre los sobresaltos de la crisis y sus secuelas.

Es lo más gordo del año, que constata que la vida es un cambio permanente, conclusión a la que llegó Heráclito quinientos años antes de nuestra era cuando pronunció la célebre sentencia “panta rei”, todas las cosas fluyen, todo se mueve. El problema no está tanto en el proceso incesante de cambio, sino en la velocidad a la que se produce la sucesión de los acontecimientos que en 2014 fue tan vertiginosa que mucha gente hizo suyo el texto de la pintada “párate mundo que quero baixar”.

A todo esto, que no es poco, hay que sumar el recrudecimiento de la corrupción que llevó a la cárcel a gente notable y fue noticia de portada a lo largo del año. De eso nos ocuparemos el próximo miércoles.

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