Dólar y petróleo, claves de la recuperación

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, suele partir en todos sus análisis de que el año 2012 fue el de los ajustes, el 2013 el de las reformas y el 2014 será el de la recuperación gracias, precisamente, a los ajustes y las reformas que hizo su gobierno. Ahora dice que 2015 será “el año del despegue económico definitivo”.

El presidente de EE UU, Barack Obama, explica las cosas de otro modo: “Las medidas que tomamos hace casi seis años para rescatar nuestra economía y reconstruirla sobre una nueva base nos ayudó a conseguir que 2014 fuera el año con mayor creación de empleo desde los años 90. Nuestras empresas han creado casi 11 millones de nuevos puestos de trabajo en los últimos 57 meses. Y los salarios han vuelto a crecer, lo que es una señal esperanzadora para las familias de clase media.”

EE UU ya tiene menos paro que antes de la crisis y ganó dinero con las nacionalizaciones que tuvo que hacer. Justo lo contrario que España. Porque, a diferencia de España, otros países ya recuperaron lo perdido en la recesión. Y no perdieron dinero público en los rescates.

Un comentario de hace justo ahora un año en esta sección de ‘Cuenta de resultados’ recupera plena actualidad: “De la gravedad de la situación de España puede dar idea que su presidente se aferre a la economía, estando como está, para lanzar un mensaje triunfalista. Pero está todo tan mal –la corrupción, las tensiones territoriales, la pérdida de derechos conquistados en la democracia…- que hasta es posible que Mariano Rajoy tenga algo de razón; máxime si se contenta con que las cosas no vayan a peor en materia de empleo y/o de crecimiento.”

¿Qué le impide a España seguir el ritmo de recuperación de países como EE UU o Alemania? Entre otras cosas, la caída de los ingresos públicos, la falta de competitividad y su elevada deuda. ¿No hay entonces avances? Sí los hay. La recesión ha quedado atrás, el turismo funciona bien, el rescate bancario se puede dar por terminado y las exportaciones van tirando, en parte a costa de la devaluación salarial. Pero de ahí a asumir las tesis triunfalistas de Rajoy, dista un largo trecho.

Tampoco se trata de verlo todo negro, como otro año perdido, que es el título de un vídeo crítico del PSOE con la política del Gobierno, en el que gente de la calle hace un balance negativo de estos tres años del PP y muestra su esperanza de que se produzca un cambio en España de cara al próximo año electoral.

Lo más sensato ahora mismo sería acomodar la economía española al nuevo escenario internacional, donde dominan dos factores: la apreciación del dólar respecto al euro, tras la cual podría alcanzarse la paridad en un par de años, y la rebaja del precio del petróleo. Ambas situaciones constituyen una inmejorable palanca para impulsar la economía española, si sabe adaptarse rápido al nuevo escenario.

A fin de cuentas, la verdadera clave de la recuperación está siempre en lo mismo: en producir más y mejor, ya que de lo contrario no se repartirá más riqueza, sino lo poco que va quedando tras la crisis. En el mensaje de Obama, más bien la constatación de un hecho, se encierran realmente los grandes objetivos de España: aumentar su PIB, crear empleo y subir los salarios.

¿Conclusión? El dólar y el petróleo ayudarán pero hay reformas internas, ya sean a escala europea o española, que resultan imprescindibles para seguir la evolución de Estados Unidos.

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