A algunos les parece poco dinero…

Con la que está cayendo. Con el frio que hace en la calle. Con miles de personas en situación más que precaria. Con las largas colas del paro que a diario vemos en cualquiera de las arterias de nuestra ciudad. Con miles de hogares con necesidades alimentarias… Nos enteramos, vía redes sociales y de forma un tanto complicada, de lo que cobran los políticos, servidores públicos, por desarrollar su trabajo. Las cantidades que perciben algunos me parecen totalmente escandalosas cuando hay familias que pasan hambre; niños que tan sólo hacen una comida al día; personas que no pueden pagarse tratamientos por culpa del copago; vecinos que son desalojados por no poder hacer frente a la hipoteca, o miles de ciudadanos que a diario viven en la calle.

Me gustaría que cuando reciban sus nóminas, siempre más que superiores a las que tenían en la vida civil, se mirasen a su interior y pensasen por un segundo en los que carecen de casi todo, para analizar si la justicia distributiva es igual para todo el mundo. Y para ayudarles en esa reflexión dejo sobre la mesa algunos datos relativos a Galicia que, en verdad, nos tienen que hacer pensar a todos y mucho más a ellos que son los que legislan.

El 17,9% de la población de Galicia (174.000 hogares), se ve afectada por procesos de exclusión social: medio millón de personas la moderada y 132.000 la severa. Una de cada tres personas de Galicia sufre la exclusión del empleo. La tendencia del desempleo de larga duración ha crecido y alcanza al 57,4% de la población. Un 14,9% de la población de Galicia se encuentra afectada por la exclusión de la salud, algo que se refleja en dos situaciones de privación: no pueden seguir tratamientos en el 8,6% de los hogares y asegurarse una alimentación suficiente y equilibrada el 1% de las familias.

En todo este ir y venir de manifestaciones, recuerdo las declaraciones de una política de derechas, catalana por más señas, que cuando se le preguntó por los distintos sueldos que cobraba se arrancó con una frase más que ofensiva: “Los que me merezco por el trabajo que hago…” (Sic).Me gustaría conocer su nómina anterior, en caso de que la tuviera, a la entrada en la vida política y pública. Seguro que sin ser mileurista poco más cobraría. Soy de los que creo que el trabajo público en favor de los demás, de la sociedad en general, debe de estar bien retribuido. Que la equidad debe darse a todos los niveles. Y que las compensaciones económicas deberían pender de una pirámide. Me explico. En la punta, el presidente del Gobierno como persona que más gana, y de ahí para abajo, por escalas y competencias los restantes cargos públicos. No me vale que los que están al frente de organismos, sean los mejor remunerados y encima tengan contratos blindados.

Muchos servidores públicos, electos y digitales, protestan por lo que cobran. Les parece poco dinero… Si no están conformes, las puertas de sus despachos están abiertas de forma permanente para salir por ellas y dejar encima de la mesa su carta de dimisión. El servicio público no es una obligación, es un trabajo en favor de la sociedad al que uno va libremente.

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