Adiós a cincuenta años de bloqueo a Cuba

 

El presidente de EEUU, Barack Obama, y el de Cuba, Raúl Castro, anunciaron ayer en sendos mensajes televisados simultáneos el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países, suspendidas en enero de 1961. «El aislamiento sometido a la isla no ha funcionado; es hora de cambiar de política», dijo Obama desde Washington. En La Habana, Raúl Castro dijo que «es hora de mejorar el clima» entre ambos países y pidió «respeto» hacia Obama.

El anuncio supone la apertura de embajadas en ambos países, aunque no el fin total del embargo estadounidense, y es el último paso de dieciocho meses de negociaciones secretas, en las que el Papa Francisco ha jugado un papel clave y el Gobierno de Canadá también ha actuado de mediador. La condición necesaria para restablecer las relaciones fue la liberación del estadounidense Alan Gross, que llevaba cinco años preso en Cuba, por la que intercedió personalmente el Papa. Una conversación de 45 minutos mantenida el martes entre Obama y Castro fue definitiva y el anuncio público se hizo una vez que Gross llegó a Washington. Además, La Habana liberó a un agente de inteligencia encarcelado durante 20 años. Como contrapartida, Estados Unidos entregó a Cuba tres espías cubanos detenidos.

«EL AISLAMIENTO NO HA FUNCIONADO»

Obama, que pronunció algunas frases de su discurso en español, reiteró que «es hora de un nuevo enfoque» ya que «estos 50 años han demostrado que el aislamiento no ha funcionado». «Hoy Estados Unidos de América empieza a cambiar su relación con el pueblo de Cuba», anunció, en lo que calificó como el «cambio más significativo en nuestra política en más de 50 años» y cuya intención es «crear más oportunidades para el pueblo estadounidense y para el pueblo cubano y comenzar un nuevo capítulo entre las naciones del continente americano». Anunció una serie de medidas de apertura y confió en involucrar al Congreso «en una discusión seria y honesta sobre la eliminación del embargo». «Intentar empujar a Cuba al colapso no beneficia los intereses de Estados Unidos ni los de los cubanos», subrayó. «No debemos permitir que las sanciones de EEUU impongan una carga aún mayor a los ciudadanos cubanos a los que estamos intentando ayudar», añadió. Paralelamente, hizo un llamamiento a Cuba «para que desencadene el potencial de 11 millones de cubanos al poner un punto final a las innecesarias restricciones impuestas en sus actividades políticas, sociales y económicas».

Por su parte, el presidente de Cuba, Raúl Castro, ha confirmado la liberación del contratista estadounidense Alan Gross y de «un espía» norteamericano y ha anunciado el «restablecimiento» de las relaciones diplomáticas entre la isla y Estados Unidos, aunque el bloqueo sigue vigente.

El presidente cubano ha realizado este anuncio en una declaración televisada difundida de forma simultánea a la declaración del mandatario estadounidense, Barack Obama, minutos después de la llegada de Gross -liberado de prisión por las autoridades cubanas- a territorio norteamericano.

 

 

El presidente estadounidense dio las gracias de manera especial al Papa Francisco, «cuyo ejemplo moral nos muestra la importancia de avanzar en el mundo de la manera que tiene que ser, en lugar de simplemente dejarlo como está». También mencionó al Gobierno de Canadá, «que ha sido sede de nuestros debates con el Gobierno cubano» y a un grupo de congresistas de ambos partidos que han participado en las negociaciones. Obama finalizó su discurso con una frase en español: «Todos somos americanos», proclamó.

Por su parte, la Casa Blanca no descartó una visita de Obama a Cuba en un futuro, aunque no hay ningún viaje programado. En un comunicado, el secretario de Estado, John Kerry, expresó su deseo de «ser el primer secretario de Estado en 60 años en visitar Cuba».

FIN DEL EMBARGO

El presidente cubano, Raúl Castro, celebró en su discurso televisado al pueblo cubano el reinicio de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, aunque reclamó el fin del embargo. «Esto no quiere decir que lo principal se haya resuelto. El bloqueo económico, comercial y financiero que provoca enormes daños humanos y económicos a nuestro país debe cesar», dijo. No obstante reiteró su disposición a entablar un diálogo «respetuoso», «recíproco» y «basado en la igualdad soberana» y propuso a Estados Unidos «adoptar medidas mutuas para mejorar el clima bilateral y avanzar hacia la normalización de los vínculos». En concreto, pidió el fin de las restricciones a «los viajes, el correo postal directo y las telecomunicaciones».

La oposición cubana mostró cautela tras el anuncio. El líder del grupo disidente Unión Patriótica de Cuba, José Daniel Ferrer, celebró la liberación de Alan Gross, pero señaló que «Estados Unidos no debe facilitar las cosas a la dictadura» y recordó que «hay casi un centenar de presos políticos cubanos».

Las Damas de Blanco – esposas, hijas, madres y hermanas de los 75 disidentes detenidos en 2003 – consideraron la excarcelación de tres espías cubanos «un error que daña la seguridad de Estados Unidos y la causa de la libertad de Cuba».

Por su parte, el exilio cubano en Miami, ciudad que Obama mencionó en su discurso, recibió la noticia como «un jarro de agua fría». El líder opositor Jorge Luis García Pérez, Antúnez, calificó la decisión de Obama de «traición» que deja «indefensa» a la oposición interna al régimen cubano que, a su juicio, «se va a asentir más fortalecido». Varios grupos de disidentes cubanos de Miami tildaron a Obama de «cobarde» y «traidor».

También fue criticado Obama por el Partido Republicano. El senador de Florida Marco Rubio, de origen cubano, aseguró que hará «todo lo posible» para bloquear el final del embargo. También Jeb Bush, que se ha postulado para la carrera presidencial, acusó al presidente de «recompensar a los dictadores cubanos».

 

 

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