Alcoa, otra mala noticia

Hace dos años, el portal digital “Son Buenas Noticias” publicaba un estudio sobre la información en los medios de comunicación en el que el 93% de los gallegos consideraba que “prensa, radio y televisión están demasiado cargados de malas noticias” y deseaban la inclusión de más informaciones positivas.
A juicio de los entrevistados, la sección con más noticias negativas era la de economía, que, tristemente, sigue hoy en cabeza de ese ranking informando del paro, despidos, ERE o cierres de empresas. Estos días está en todos los medios otra mala noticia, el probable cierre de Alcoa, que amenaza con desmontar la planta del polígono de A Grela, lo que lleva consigo la pérdida de 400 empleos directos. Un golpe bajo más para Galicia y sobre todo para la ciudad coruñesa.
Según la empresa, la revocación de esta decisión depende solo de que consiga una tarifa eléctrica más barata que le permita producir en niveles competitivos. No deja de ser triste que una empresa asentada en A Coruña cierre sus puertas por el precio de energía eléctrica que Galicia produce en abundancia.
Pero Alcoa no es una excepción, es un capítulo más en el proceso de desertización industrial. Por citar solo algunos casos, Galicia perdió un floreciente sistema financiero, la Fábrica de Armas, las fenosas y fadesas, hay decenas de naves vacías en los polígonos y cerraron cientos de pequeñas y medianas empresas y comercios. Una crisis profunda amenaza Pescanova, peligra Megasa, la carga de trabajo del naval está bajo mínimos, el sector eólico parado, las explotaciones agrícolas con poco futuro, la incertidumbre se cierne sobre Citroen… Dice el Instituto Nacional de Estadística que Galicia fue la segunda comunidad con peor tasa de producción industrial en octubre, otra mala noticia que ratifica el panorama desolador que justifica cierta depresión colectiva.
Así es la realidad que los medios no inventan, se limitan a contarla. Seguramente si aquel estudio se hiciera hoy, el porcentaje de gallegos entristecidos sería más elevado porque en Galicia la crisis “aún no es historia” y sigue golpeando de forma inmisericorde a muchos sectores productivos. Lo peor de todas esas informaciones negativas es saber que detrás de ellas hay personas y familias que entran en la región de la incertidumbre en la que, tal como están las cosas, pueden quedarse toda la vida.

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