Votar tapándose la nariz, el consejo de Indro Montanelli

Poco antes de fallecer, aquel gran europeo, gran periodista y excepcional italiano que fue Indro Montanelli, a propósito de la situación de su país, dejó escrita una frase memorable, invitando a sus concuidadanos a “votar tapándose la nariz”. Montanelli, editorialista y director del “Corrriere de la Sera” de Milán es un referente ejemplar para todos aquellos que nos hemos dedicado al periodismo. Indro es un ejemplo de honestidad y coherencia en la crítica política, Mussolini lo mantuvo preso, los nazis lo condenaron a muerte y las Brigadas Rojas, en un momento de especial virulencia le dispararon en las piernas.
Después de “Corriere”, Montanelli fundó “Il Giornalli Nouvo”, un periódico eminentemente político crítico, pero acabó amargamente sus días trabajando para Berlusconi, lo que lamentaba con gran amargura.
No sé yo que diría en nuestro tiempo Montanelli del caso español, tan parecido al de su Italia natal. Una mesa considerable de españoles, entre votar a los dos grandes partidos dinásticos, minados por tantos casos de corrupción o correr el riesgo que supone apoyar a los fundamentalistas de “Podemos” pueden engrosar, según alarmantes indicios, por quedarse en casa. Es una opción, das la espalda al sistema para que se colapse sólo. Pero eso es arriesgadísimo.
Así que habrá que analizar y pensar mucho las opciones taparse la nariz. Pero los síntomas de regeneración son escasos y desalentadores. El hecho, como acaban de imponer las mayorías del Parlamento de Galicia de negarse a tributar, como los demás ciudadanos, por la totalidad de sus ingresos es sencillamente demoledor de la clase de sujetos que nos representan. ¡Menudo ejemplo de regeneración!
El otro día, aquí en Vigo, fui testigo de cómo un ciudadano instaba a un político que lleva toda la vida colgado de la nómina municipal a irse retirando y dedicarse a otra cosa. Pero el drama de este sujeto es que carece de oficio alguno, pues dedicado a la política desde joven ha ido sobreviviendo, sin ejercer nunca conocida ocupación. Y de estos casos hay miles. Es posible que a este político le proporcionen ahora una salida para que tenga de qué vivir. Y este es el caso.
Y de este tipo de personas los encontramos en todos los partidos, pero especialmente en el PP y el PSOE. Mientras la política un medio de vida para los que se no han sido capaces de dedicarse a otra cosa, mientras su biografía esté prendida de la nómina oficial, mientras nutran los parlamentos y los despachos sujetos que aterrizaron en la función pública son aportar la experiencia de un trabajo previo, sin que puedan aportar nada más que su perruna fidelidad o su audacia, no se va regenerar nada.
Y no sé yo si aun tapándonos la nariz podremos soportar el hedor de esta gente que, como los algunos diputados de Galicia, no quieren ni tributar por ese sueldo que debería quemarles en la mano, porque ya vemos que no les quema en la conciencia.
De las muchas lecciones del gran Montanelli hay una que siempre recuerdo: «Con los políticos –solía decir- los periodistas no deberían compartir ni un plato de espaguetis».

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