Satisfacción entre los familiares de las víctimas de la supuesta congregación religiosa

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Imágen de las familias afectadas por la denuncia pública realizada el pasado martes.

Familiares de miembros de la Orden de San Miguel Arcángel, una congregación religiosa que fue expulsada de Galicia por orden de las autoridades eclesiásticas ante graves acusaciones de abusos sexuales y otros posibles delitos, han recibido con «alegría» la noticia de las detenciones descritas en la noticia anterior.

José Manuel Lima, quien tiene «atrapadas» en la Orden a dos hijas y dos nietas menores de edad, ha señalado que el arresto del líder de lo que consideran una «secta destructiva» es una «muy buena noticia», aunque ha reconocido que su sentimiento es de «alegría contenida».

«Ahora queda lo peor», ha señalado, en referencia a su lucha y la de su mujer por recuperar a sus seres queridos. «Ojalá que esto sirva para abrirles los ojos a ellas, y también a otras familias que no han querido o no han podido sumarse a esta lucha», ha indicado.

«Este paso es muy importante, porque demuestra que la Justicia actúa, y ahora hay que esperar», ha afirmado Lima, quien ha mostrado su temor porque la detención de Miguel Rosendo acentúe el rechazo que muchos de los miembros de la Orden han mostrado hacia sus familias.

CASO SIN CERRAR

En ese sentido, este padre ha recalcado que, pese a la detención del líder del grupo y el registro de su domicilio, las familias «no dan este caso por cerrado ni mucho menos».

Así, al margen de las posibles implicaciones delictivas (el Juzgado de Instrucción número 1 de Tui, que ha ordenado el registro y detención, mantiene abierta la causa por supuesta asociación ilícita), José Manuel Lima ha recordado que, en el ámbito personal, «esto estará acabado cuando recuperemos a nuestros familiares».

Otro de los familiares de los ‘miguelianos’, que no ha querido que se desvele su identidad, ha señalado a Europa Press que la detención del líder del grupo «es un gran avance», aunque no sea «la solución final» al problema de estas familias.

«A partir de ahora, nos queda un trabajo duro, intentar llegar a las mentes de nuestros familiares atrapados en la Orden», ha apuntado esta persona, quien ha valorado que el gesto de las familias de «dar la cara» ha dado sus frutos. «La detención demuestra que sí era verdad que podía haber delitos. Ojalá que todo se acelere», ha subrayado.
DENUNCIA

La detención de Feliciano Miguel Rosendo se ha producido, por parte de efectivos de la Guardia Civil, este jueves en Collado (Madrid), donde también se ha practicado un registro domiciliario. La investigación está dirigida por el juzgado de instrucción número 1 de Tui, que ha declarado la causa (por supuesta asociación ilícita) secreta.

El arresto del considerado líder de la Orden de San Miguel (que ahora actuaba bajo la denominación ‘La Voz del Serviam’) se ha producido pocas horas después de que un grupo de familiares de miembros de este grupo hubiese comparecido ante los medios para advertir de que esa «secta» seguía actuando en Madrid (con presencia en Collado Villalba y El Escorial) a pesar de haber sido expulsada de Galicia por las autoridades eclesiásticas.

Los familiares denunciaron este miércoles que, entre las 30 a 40 personas que permanecen en el grupo, están sus hijos y nietos menores de edad, que han sido «aislados» de sus familias, y cuya voluntad ha sido «anulada», en beneficio de los delirios de un líder que dirige una organización «con características de secta destructiva».

Además de supuestos abusos sexuales, vejaciones y humillaciones, han denunciado la existencia de un «entramado de estafa y tráfico de influencias» en beneficio del lucro personal de Miguel Rosendo, que manipulaba a sus acólitos afirmando que era «un enviado de Dios».

Así, han relatado que, en las instalaciones que tenía la Orden en Oia (Pontevedra), Miguel Rosendo mantenía relaciones con las jóvenes, a las que aseguraba que, «a través de su semen les transmitía el cuerpo de Cristo». A estas prácticas se sumaba su enriquecimiento personal ya que, aunque impedía que los ‘miguelianos’ cobrasen por su labor, sí recibía donaciones y «sobres» con fajos de billetes; además de apropiarse del patrimonio, pensiones y salarios de sus seguidores, según han denunciado las familias.

Los afectados describen al fundador de la Orden y Mandato de San Miguel como un «fabulador» y «manipulador», que empezó su tarea de captación desde varias «consultas-herbolario» en Vigo y que creó una organización al servicio de su lucro «personal». Entre los «delirios» que le atribuyen, está el de autoproclamarse la reencarnación del arcángel San Miguel, asegurar que murió y resucitó a la edad de dos años, decir que fue restaurador de castillos o portero del Paris Saint Germain, e incluso que una «princesa» le hizo una propuesta de matrimonio que rechazó.

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