Coren afronta el mercado de Navidad con 5.000 pulardas y 14.000 capones

Pularda Gallega Coren

Las pulardas y los capones serán los productos centrales que comecializará la cooperativa ourensana Coren en las próximas semanas y que se han convertido en los más demandados por su alta calidad. En toco caso, la oferta de Coren está compuesta por más de treinta artículos para estas fechas.

La Pularda del Convento es la oferta más novedosa y origial. Es una gallina criada por las monjas del monasterio de Santa Clara de Allaríz que el año pasado, coincidiendo con su lanzamiento, fue hecha llegar al propio Papa Francisco.

Se trata de un producto que Coren solo comercializa en esta época del año, con producción limitada y numerada, que se presenta en cajas de madera.

En cuanto al capón se trata de ejemplares de raza campera criados del modo tradicional.

Por otro lado, la serie de rellenos “Etiqueta Negra” ofrece carnes de la máxima calidad con foie, nueces de macadamia, castañas, boletus o cebolla caramelizada.

EL SECRETO DE LA PULARDA

Pularda es el término que se refiere más a un procedimiento de cría de gallinas para uso gastronómico que a una variedad de gallina propiamente dicha. Tiene su origen en el termino galo poularde, de poule, gallina en francés.

Pularda en plato

La pularda o gallina pularda es muy apreciada en la alta cocina por la delicadeza de su carne rica en grasa infiltrada, lo que la hace especial para platos que requieran horneado. Sus técnicas de producción, muy cercanas a las tradicionales de antaño, con bajas densidades de carga en los lotes de animales y crecimiento prolongado en el tiempo, con un mínimo de  seis meses, garantizan una textura tierna y jugosa de la carne, sin menospreciar la considerable mejora de sus propiedades organolépticas, que satisface los más exigentes paladares. Esto se consigue con pautas de cría muy diferentes de la producción intensiva de aves, generalmente de razas superpesadas y por ello con genotipo de rapidísimo crecimiento y engorde.

Para alcanzar el alto nivel de calidad, el procedimiento más tradicional consiste en «engañar» la fisiología habitual del aparato reproductor de las gallinas, manteniéndolas en la oscuridad y evitando que realicen demasiados movimientos, además de darles una particular alimentación que incluye grano y leche.

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