Preocupación entre los empleados de Alcoa, que cuentan con el apoyo de la Xunta

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El presidente del comité de empresa de Alcoa en A Coruña, Nazario Arias, ha denunciado este martes que los trabajadores de la planta herculina «están absolutamente crispados» por la situación que viven después de que la multinacional haya anunciado un despido colectivo, tras no conseguir ningún paquete en la subasta de interrumpibilidad.

Así lo ha destacado en declaraciones a los medios Nazario Arias, tras reunirse en Santiago con el conselleiro de Economía e Industria, Francisco Conde. Preguntado sobre si cree que el anuncio de despido colectivo en A Coruña y Avilés puede ser una estrategia de la empresa para presionar al Gobierno a asignar bloques para esta planta en la puja extraordinaria que se realizará este mes, Arias ha respondido: «Puede ser, que quieres que diga».

Y es que ha señalado que «uno de los problemas que se está teniendo es la falta de información por los dos lados». «Aquí hay una bronca montada entre el Ministerio de Industria y Alcoa, y Alcoa y el Ministerio de Industria y lo que no puede ser es el que lo paguemos nosotros».

Red Eléctrica de España es la encargada de organizar la puja, en la que los grandes consumidores de electricidad presentaron sus ofertas en la última subasta por nueve bloques de 90 megavatios y 238 bloques de 5 megavatios. De tal forma, mientras todos los bloques de 90 megavatios fueron cubiertos, una parte de los de 5 megavatios quedó sin cubrir. Al respecto, Alcoa logró tres los cuatro bloques de 90 megavatios a los que optaba en San Cibrao, pero, en cambio, no logró ningún bloque para sus plantas de A Coruña y Avilés, ahora amenazadas por un despido colectivo.

Esta interrumpibilidad consiste en el compromiso de las grandes empresas consumidoras de electricidad de suspender su actividad en momentos en los que el sistema eléctrico se encuentre saturado.

Así, tras el «problema» de esa primera subasta, sobre la nueva puja de este mes, Arias advierte de que «no se sabe cómo a salir». Por ello, se ha referido a la «complicada» situación que afrontan los trabajadores, ya que si en la subasta extraordinaria «Alcoa no consigue un bloque de 90 (megavatios)» para A Coruña y Avilés, «las plantas cerrarán».

CAMBIAR EL SISTEMA

En este sentido, ha dejado claro que el sistema que funciona ahora «va a haber que cambiarlo el año que viene», ya que critica el actual marco regulatorio de energía, porque «las empresas no pueden estar todos los años con este mismo problema», y ha puesto como ejemplo que la planta de A Coruña «no tiene hechos los presupuestos del año que viene», mientras «no hay garantía de suministro para los clientes para 2015.

Alcoa en España tiene el consumo del 2% del consumo de energía en el país, lo que provoca «unas facturas muy serias», que se traducen en un 40% de los costes de la empresa. Al respecto, ha pedido que «se corrija» el actual sistema y no se cierren estas dos plantas, puesto que en el actual sistema «hay una demanda de 12 bloques de energía y hay una oferta de nueve», por lo que ya se parte de una situación «deficitaria», lo cual hace que «los grandes consumidores de energía se queden en la cuneta».

Asimismo, ha señalado que «hay mil fórmulas» para aprovechar que Galicia sea excedentaria de energía, y ha puesto como ejemplo que en países del norte el precio de energía está ligado al precio del metal «lo que deja un colchón de holgura», puesto que «hay una cosa que Alcoa no puede hacer, repercutir el precio de energía en el precio del metal».

Sobre la actitud de la Xunta, ha señalado que «parece que se está de acuerdo en casi todo». «Se está intentando que el Ministerio saque la segunda subasta y nos meta los bloques de 90, que es lo básico ahora mismo para salir del problema y afrontar el año que viene para solucionar el que viene, sino el 1 de enero estaríamos parados», ha indicado.

La plantilla en la factoría de A Coruña cuenta con 395 empleos directos y unos 100 indirectos, y Arias ha explicado que este martes se celebran dos asambleas de trabajadores para abordar movilizaciones, antes de que los representantes de los empleados se reúnan en Madrid con la empresa el próximo jueves a partir de las 13,30 horas para negociar.

Al respecto, ha señalado que «ya bastante» hicieron los trabajadores entre 2012 y 2013 con un ERE temporal que afectó a casi toda la plantilla en A Coruña, «y si hay que hacerlo otra vez también se hace, pero no con un procedimiento de despidos colectivos encima de la mesa».

LA XUNTA OFRECE COLABORACIÓN, PERO «ES REALISTA»

Por su parte, en declaraciones a los medios tras la reunión con el comité de empresa, el conselleiro de Industria, Francisco Conde, ha traslado «la voluntad» de la Xunta para «colaborar» con los trabajadores y le ha mostrado «todo el apoyo en este momento de dificultad».

Al respecto, ha recordado que va a haber una puja extraordinaria de interrumpibilidad en diciembre y espera que «todas las empresas electrointensivas» puedan acceder a unos megavatios que les permita «dar continuidad a su actividad» y «mantener los puestos de trabajo». Sobre el futuro de la planta de Alcoa en A Coruña, Conde ha señalado que «la Xunta es realista en estos momentos».

Tras destacar «la interlocución directa» con Ministerio, trabajadores y empresa por parte de la Xunta, ha señalado que el objetivo es que la nueva puja garantice «su viabilidad de cara al futuro».

En esta línea, señala que el Ministerio busca que la subasta se realice «con normalidad» y que se garantice la concurrencia para «evitar» que el sistema pueda ser considerado como ayudas de Estado y no perjudique a las compañías.

A preguntas sobre el hecho de que Alcoa eligiese asentarse en Galicia por su capacidad productora de energía, Conde cree que «de cara al futuro», cuando acabe la puja extraordinaria, «hay que hacer una valoración de cómo funcionó este sistema» y «cómo garantizar» un «marco estable para que las empresas electrointensivas mantenga su accesibilidad a una energía a precio competitivo», en el que el precio de la energía «no suponga una rémora».

«INTRANQUILOS» EN LUGO

A pesar de que el anuncio de despido colectivo no afecta, por el momento, a la planta de San Cibrao (Lugo), los más de 1.200 trabajadores están «intranquilos», según el presidente del comité de empresa, Luis Combarro.

Así, los trabajadores de San Cibrao demandan al Ministerio de Industria que este sistema de subastas no se aplique a empresas que tienen la energía como materia prima. En el caso de Alcoa San Cibrao, la energía supone el 40% del gasto de producción. Además, Combarro ha señalado que la empresa reclama contratos más largos que faciliten las inversiones que necesita la fábrica.

«Vamos a transmitir a los responsables de la Xunta de Galicia y del Gobierno central que este sistema no es el más correcto. El resultado de la subasta fue negativo y revelaba que habría consecuencias negativas, pero no esperábamos una decisión tan drástica», ha subrayado Combarro.

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