Podemos, un invitado incómodo

Los cinéfilos seguro que recuerdan la película de Stanley Kramer “Adivina quién viene a cenar esta noche” con Spencer Tracy y Katharine Hepburn en el papel de un matrimonio americano blanco, acomodado y de ideas liberales, y de Katharine Houghton, la hija en la ficción que se enamora de un joven médico negro, Sidney Poitier, con el que quiere casarse.

La película comienza cuando la hija llega a casa y presenta al novio a sus padres que, aunque presumen de liberales, se sienten muy confundidos y creen que ese matrimonio fracasará porque en su entorno aún predomina una fuerte discriminación racial. El médico afroamericano se convierte así en un invitado incómodo en aquella cena familiar.
El filme de Kramer es como una metáfora de la irrupción en la política española de Podemos, que es el invitado inesperado que amenaza al establishment: partidos tradicionales, empresarios, sindicatos e instituciones que vivían cómodos en sus parcelas de poder y ahora están nerviosos con este advenedizo.

La “primera cena política” del nuevo comensal fue en las elecciones europeas, cuyos resultados constatan que Podemos supo cotejar a una parte importante de la sociedad que, cansada de corrupciones y de viejas formas de hacer política, le entregó el voto aun sabiendo que muchas propuestas eran irrealizables. Tras aquel éxito, se presenta como alternativa para cambiar el régimen del 78 y promete una era política distinta a la protagonizada por “la casta” que detesta.

En la ficción del filme, Spencer Tracy, el padre desconcertado y reflexivo, dice que su hija y el novio “no tienen ninguna probabilidad de ser felices, ni en este país ni en este cochino mundo” y Katharine Hepburn, con la sensatez y visión de futuro de una madre, sentencia: “Ellos son este país y cambiarán este cochino mundo”.

No sé si Podemos cambiará este país. Parece desinflarse un poco, pero el discurso regenerador de sus promotores conecta con los sentimientos de mucha gente, harta de las infidelidades del régimen vigente, y si son capaces de presentar un programa verosímil que conecte con la razón, barrerán del mapa a las partidos tradicionales para inaugurar un nuevo tiempo político.

Como el novio del filme, vienen para quedarse y ocuparán el hueco que están dejando populares, socialistas y demás partidos que no se enteran que la sociedad está pidiendo a gritos la regeneración del sistema. Cuando eso ocurra, que no se quejen.

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