Embarazosas

Todos nos hemos quedado perplejos antes la afirmación de Mónica Oriol al decir que prefería contratar mujeres mayores de 45 o menores de 25 para evitar los inconvenientes de los embarazos.  Me hubiera gustado que la presidenta del Círculo de Empresarios hubiese participado en el Encuentro sobre Corresponsabilidad que Executivas organizó en A Coruña. Tuvimos la ocasión de escuchar a distintas mujeres, mayores y menores de 45, casadas y solteras, con hijos y sin ellos, pero todas con una misma convicción: el origen de las desigualdades entre hombres y mujeres está en que hay una carga de trabajo que sólo asume la mujer. Y no sólo la que se deduce del cuidado de los niños, sino también de los mayores. El problema no es que las mujeres nos quedemos embarazadas. ¿Acaso hay estadísticas que demuestren que la mujer embarazada tiene menor rendimiento que el hombre en su trabajo? ¿Acaso la mujeres son menos productivas por ser madres?
Debería saber la señora Oriol que todos los organismos internacionales están enviando dos mensajes: el primero es que la incorporación masiva de la mujer al mercado laboral es un elemento fundamental y esencial para el crecimiento económico. El segundo, que si esta incorporación es generalizada podremos hablar de sostenibilidad de nuestro sistema de pensiones. Esto en cuanto a razones económicas. Pero también están las razones de justicia social. Seguramente la presidenta del Círculo de Empresarios sabe que se calcula que el trabajo no remunerado de las mujeres en el hogar puede rondar el 27% del producto interior bruto. Es muy probable que también sepa que es perfectamente posible cuantificar ese tiempo y, por tanto, también es posible y justo que se acuerde una cotización social para ellas.
El Congreso consiguió sacar adelante un vasto informe sobre conciliación de la vida laboral y familiar con el consenso de todos los grupos políticos (tarea titánica en los tiempos que corren). Ese informe aporta un gran número de recomendaciones para conseguir un reparto equitativo de las tareas domésticas, pero también propone modificación de horarios y una medida esencial: la baja paternal obligatoria. Sólo con esa medida conseguiríamos reducir de manera considerable el estigma de la mujer embarazada.
Animo a la señora Oriol  a que analice atentamente este informe y la invito desde este humilde rincón a que consigamos que una nueva ley de conciliación vea la luz cuanto antes. El marco legislativo debe acompañar el sentir de la calle que clama por mayores niveles de equidad. No lo contrario.

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