En el país de las maravillas

Cuenta el periodista Javier González Méndez -el Pedro Rodríguez de nuestros tiempos- que Mariano Rajoy se refugia en ‘A casa de Alicia’ con su maqueta de país de las maravillas. La casa de Alicia está, obviamente, en Galicia, que para algunos también es país de mar & villas. En fin, que Mariano se ha ido a Galicia a dormir a pierna suelta. Al fin.

No sería riguroso atribuirle al -¿merecido?- veraneo del presidente méritos suficientes para que pueda dormir tan tranquilo, pero no lo sería menos negarle que sus primeros veraneos fueron peores. Ahora ya no le llama Obama entre nécora y cigala y Merkel ve en él un alumno aplicado.

España sigue estando mal pero ya no va a peor, por mucho que desde Berlín o Bruselas se le siga viendo como un país más parecido a Grecia que a Italia, que ya es decir. Pero esa es la imagen que tienen de sí mismos millones de españoles y es también la imagen que se tiene fuera de España de este país de millones y millones de parados.

Mariano Rajoy tiene el temperamento menos idóneo que se pudiera buscar para la innovación económica y política pero tiene, por el contrario, el temperamento más adecuado para no ponerse nervioso ante cualquier tipo de eventualidad, ya sea la crisis, el paro o el independentismo catalán.

Digamos que a Mariano Rajoy se le da bien ponerse de perfil o hacer de don Tancredo. Seguramente Pío Baroja lo hubiera tenido presente en su novela La busca y Fernando Fernán Gómez se hubiera inspirado en él para reinterpretarse en El inquilino. Es una pena que España no esté solo para hacer buena literatura y buen cine, y que Rajoy deba lidiar el pequeño detalle de tener un país desolado por una política manifiestamente mejorable. Como las fincas rurales que le rodean en su descanso a pierna suelta en un país de mar & villas.

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