La gente toma nota

Después del encuentro con Rajoy preguntaron a Artur Mas qué pueden sentir los catalanes al conocer que Jordi Pujol estuvo engañando y robando al pueblo durante más de treinta años y contestó que imaginaba a sus compatriotas “tristes y cabreados, lo mismo que los votantes del Partido Popular por el caso Bárcenas, los andaluces con los ERE o los españoles con el caso Urdangarín”. Todos los partidos políticos, añadió, “tienen problemas con la Justicia y si hay alguno que no tenga problemas es porque no tiene responsabilidades de gestión”.
Así, sin inmutase ni pedir perdón por la parte que le toca, puso en marcha el ventilador invocando el argumento de que la corrupción está generalizada. Como dicen los jóvenes en su lenguaje desenfadado, “tiene un morro que se lo pisa”. Pero lo triste es que lleva razón en esa visión transversal de la corrupción.
Recuerden algunos casos ocurridos en los últimos días del curso político. Además de la vergonzosa autoinculpación de Pujol, Jaume Matas ingresó en prisión; el juez Ruz sentará en el banquillo a 45 imputados en el caso Gürtel; el Supremo ratificó la condena a Fabra, que irá a la cárcel; la jueza Alaya cifra en 950 millones el fraude andaluz en formación en solo 3 años; sigue la instrucción del caso de los ERE y a ver lo que pasa con Chaves y Griñán; en Galicia continuó el desfile ante la jueza Pilar de Lara; otro juez imputó a la junta de gobierno del Concello de Ourense de 2007 y 2009; Baltar condenado –¡a buenas horas!– a 9 años de inhabilitación; agentes de la Policía Judicial efectuaron la tercera visita a la Diputación de Lugo para recabar información sobre una actividad bajo sospecha…
En fin, que unos están o merecían estar en la cárcel y otros siguen sentados en sus poltronas rellenas de corrupción. Huele a podredumbre en Cataluña, en Andalucía, en Valencia, en Galicia, en Madrid, en el PP, en el PSOE, en CiU, en UGT y CCOO, en las patronales…, y nadie sabe nada, nadie es responsable de nada, como si todo aconteciera por la fuerza del destino. En palabras de José Luis Alvite, la porquería se ha convertido en parte de la actualidad.
Políticos y dirigentes sociales están haciendo daño a la democracia y como no erradiquen la corrupción de sus formaciones serán desalojados del poder por los ciudadanos, que toman nota de tanta desvergüenza e indecencia. El sondeo del CIS ya sitúa a Podemos como tercera fuerza y subiendo.

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