Juicio por obligar a dos jóvenes rumanas a prostituirse en Guísamo

Las tres acusadas por haber retenido supuestamente a dos jóvenes rumanas y haberlas obligado presuntamente a ejercer la prostitución en la localidad coruñesa de Guísamo han negado que la jóvenes estuviesen retenidas y han señalado que estaban allí por su propia voluntad y «libremente», tal y como ha declarado una de las acusadas.

La Audiencia Provincial de A Coruña ha acogido este martes la primera sesión del juicio, que continúa hasta el jueves, contra tres mujeres y una empresa. La Fiscalía pide 12 años de prisión para las tres acusadas por un presunto delito de trata de seres humanos, tras haber traído supuestamente a dos chicas rumanas para obligarlas a ejercer la prostitución en la localidad coruñesa de Guísamo.

El Ministerio Fiscal sostiene en su escrito que una de las acusadas, en abril de 2013, contactó con una compatriota suya, de Rumanía, para que le facilitase chicas para venir a España y supuestamente les hacían creer «que iban a trabajar en tareas de limpieza, cuando en realidad sus funciones iban a ser de ejercicio de actividad de alterne y de prostitución».

Según el escrito de la Fiscalía, las jóvenes llegaron a A Coruña el 29 de abril de 2013 y esta acusada las trasladó al club de alterne, donde la recepcionista, que también está acusada, les explicó «que lo que tenían que hacer era ejercer las actividades de alterne y prostitución».* Las jóvenes protestaron, pero tuvieron que aceptar ante el «temor», después de que les dijesen que «les debían dinero y no tenían otra opción».

En su declaración, la acusada de haber traído presuntamente a las chicas desde Rumanía, la única en prisión provisional, ha negado que facilitase chicas al local y duda que las dos jóvenes llegasen «engañadas» a España. De hecho, ha negado que las viese llorar durante su estancia en el local, sino que estaban «normales», como el resto de las 15 mujeres que trabajaban allí.

Esta misma acusada ha señalado que las mujeres no tenían «ningún horario» y que tenían «libertad». «La puerta del club estaba abierta día y noche, salías y entrabas cuando querías», ha afirmado, por lo que cree que las chicas no estaban retenidas ya que al menos había un puerta que se podía abrir siempre desde dentro.

En este mismo sentido se ha manifestado la recepcionista del establecimiento, que ha insistido en que las jóvenes estaban allí «libremente» y dice que se «marcharon» cuando ellas quisieron. «La puerta siempre estaba abierta», ha añadido.

La tercera acusada, que era la encargada del establecimiento, también ha declarado que las jóvenes «hacían lo que querían», negando así la tesis de la Fiscalía, que sostiene que las dos mujeres estaban siendo obligadas a ejercer la prostitución.

Por estos hechos, la Fiscalía solicita 12 años de prisión para las tres acusadas, mientras que las defensas solicitan la libre absolución de las procesadas.
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