Acusaciones graves

El presidente de la Comisión Europea agitó el patio bancario del país en el marco de unas jornadas sobre “La Europa que deja la crisis” celebradas en Santander la semana pasada. Durao Barroso arremetió con dureza contra el Banco de España al que responsabilizó de cometer errores muy graves en su labor de supervisión del sistema financiero español.
“En España, la supervisión era solo del Banco de España, nosotros preguntamos por la situación de la banca, porque oímos que los bancos y sobre todo las cajas estaban mal, pero la respuesta era que estaban perfectas… Y nos decían que el Banco de España era el mejor banco central del mundo y, sin embargo, permitió el crecimiento de la deuda privada, los problemas en el mercado de la vivienda y toda la burbuja…”.
Nada que no supiéramos. Ya en 2006 los Inspectores del Banco de España advirtieron de la peligrosa deriva que estaban tomando varias entidades financieras, sobre todo cajas, con la “euforia del crédito” y la relajación de las condiciones de solvencia y en informes posteriores denunciaron que “la forma habitual de reacción del Banco de España ante los indicios de delitos era mirar hacia otro lado” y que el propio supervisor alteraba las conclusiones de sus inspecciones. Nadie hizo caso a los informes de estos profesionales.
El discurso de Barroso es una acusación grave contra el Banco de España y deja en evidencia la gestión de Fernández Ordoñez, gobernador entre 2006 y 2012. Pero llega tarde y huye de toda autocrítica, cuando algo de responsabilidad en la crisis deben tener las autoridades europeas, entre las que está él mismo como presidente de la Comisión.
Por otra parte, si Durao Barroso quiere centrar la responsabilidad de la crisis financiera en los dirigentes españoles, además de señalar al Banco de España, debería apuntar también a los sucesivos ministros de Economía, a los gobiernos de las Comunidades Autónomas, a los partidos políticos, empresarios y sindicatos que formaron parte de los Órganos de Gobierno de las cajas y son corresponsables de la desfeita financiera que se llevó por delante a la mitad del sistema financiero español.
En línea de coherencia, debería pedir también que en los banquillos de los juzgados, además de los dirigentes de las cajas, se sienten quienes aprobaron y consintieron los desmanes que estos cometieron. Ellos son culpables del hundimiento y desaparición de las cajas, cuyo rescate estamos pagando ahora todos con nuestros impuestos.

Es necesarios estar conectado para escribir un comentario Conectar