Condenado a cinco años un anciano de Cospeito por abusar sexualmente de su nieta de 8 años

La Audiencia Provincial de Lugo ha condenado a cinco años y un mes de prisión a Paulino Y.G., un octogenario de Cospeito que abusó sexualmente de forma continuada de su nieta de ocho años.

Así, según se recoge en la sentencia, la Audiencia considera probado que Paulino Y.G. abusó sexualmente de su nieta en «cinco o seis ocasiones» entre los meses de febrero y noviembre de 2012, cuando la niña tenía ocho años. En ese periodo, indica, la menor acudía al domicilio en el que vivía su abuelo dentro del régimen de visitas que tenía atribuido el hijo del acusado –padre de la menor– en el proceso de separación de su mujer.

El condenado, «aprovechándose de su condición de abuelo» y del «cariño y confianza» que su nieta le tenía, «durmió en su habitación con la niña» y en «cinco o seis ocasiones» le realizó «tocamientos» por debajo del pijama, dado que la niña no llevaba ropa interior.

La menor en un primer momento no dijo nada de estos episodios a su madre, que se enteró tras consultar a un especialista por las pesadillas nocturnas que sufría la niña.

RELATO «EXPRESIVO»

Para la Audiencia Provincial ha quedado «probado» que los hechos narrados son constitutivos de un delito de abusos sexuales continuados tanto por la declaración de la menor –que reseñó de «manera expresa» los tocamientos de su abuelo y que «no le gustaban–, como de su madre, una pediatra que atendió a la menor, la orientadora de su colegio y una psicóloga del Hospital de Lugo.

Esta última profesional indicó en el juicio que la niña «se ponía roja» al realizar la exploración y que esta contó a la mujer los tocamientos de los que era objeto «de manera muy expresiva y cierta».

La facultativa ratificó que «el relato de la niña era cierto» y que ésta se sintió muy molesta cuando se enteró de que su madre había contado lo sucedido a más personas, dado que «no le gustaba que lo supieran terceros» por el sentimiento de vergüenza. En este sentido, la sentencia considera que el relato de la niña «resulta verosímil y no es disparatado o increíble».

Además de una pena de cinco años y un mes de prisión para el acusado, de 80 años, la sentencia le prohíbe acercarse o comunicarse con la menor por un periodo de 10 años y le impone una indemnización de 4.000 euros por las consecuencias psicológicas.

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