El BNG da por fracasada la iniciativa republicana

El portavoz nacional del BNG, Xavier Vence, ha lamentado este viernes que sus intentos de cerrar un pacto con distintas fuerzas políticas que, en Galicia, cuestionan el «actual marco constitucional del bipartidismo», haya quedado «en nada» por la «obstrucción» de Esquerda Unida y su «priorización de la dinámica estatal madrileña» y el «seguidismo» de Anova de esa «estrategia».

En rueda de prensa, el líder nacionalista ha explicado que esta semana mantuvo encuentros con Anova, Esquerda Unida, Compromiso por Galicia, Ecogaleguistas, Nós-UP, Causa Galiza y el PCPG para diseñar «una propuesta gallega» con la que tratar de impulsar «la redefinición de un nuevo marco político-institucional» tras la abdicación del Rey.

«No podemos caer en la simplificación de que el dilema es decidir en un referéndum si monarquía o república, porque la crisis afecta al régimen político en su conjunto y en especial al modelo de Estado», ha argumentado, convencido de que el actual sistema «demostró su incapacidad para reconocer a las naciones que conforman el Estado español».

Por ello, como ha añadido, el BNG trató de «configurar una mesa gallega de partidos» que cerrase «un acuerdo de mínimos» en favor de una República gallega y del «derecho a decidir de las naciones» y, así, tratar de abrir «un proceso constituyente» en Galicia. «Nuestras necesidades son distintas a las madrileñas y, por tanto, las soluciones deben ser también diferentes», ha justificado.

No obstante, según Vence, la voluntad de EU de «supeditar todas las convocatorias y lemas» a los lanzados por «Izquierda Unida y su holding desde Madrid» y el hecho de que Anova se «plegase» provocó que «no fuese posible» esa «amplia convocatoria unitaria gallega» que «demanda toda esa ciudadanía que se está movilizando estos días de distintas formas».

«NO RENUNCIAMOS»

Pese a no haber logrado su objetivo, como ha subrayado Vence, la formación frentista «no renuncia» a expresar sus reivindicaciones en pro de «un nuevo proceso constituyente para Galicia» y a realizar «convocatorias puntuales abiertas a todas las fuerzas políticas gallegas que se quieran sumar» y a «toda la ciudadanía que pide un profundo cambio del sistema político».

«No renunciamos a seguir intentando esa unidad de acción que permita poner sobre la mesa alternativas pensadas para Galicia y desde Galicia», ha sostenido, antes de avanzar que las «reivindicaciones de un cambio de régimen» seguirán vivas tras la coronación de Felipe VI.

«UNA REPÚBLICA GALLEGA»

Y es que, como ha dicho, «la crisis político-institucional no se arregla con la abdicación del Rey o con un mero cambio en la Jefatura del Estado», pues el «problema» es «la configuración territorial» de España y la «solución», abrir «un nuevo proceso constituyente para romper la centralización y caminar hacia la soberanía de las naciones».

Se trata, ha profundizado Xavier Vence, de «reconocer la libre decisión» en este caso, de Galicia, para conformar «una república gallega».

Con estos objetivos en mente, el BNG ha convocado para mañana, sábado, un acto simbólico alrededor del Parlamento gallego que exprese «esa reivindicación de refuerzo de la principal institución». Por la tarde, los nacionalistas asistirán a las distintas manifestaciones convocadas para demandar un cambio de régimen.

El próximo martes, además, habrá diferentes actos –concentraciones, asambleas, debates– en torno al «derecho a decidir» promovidos por el BNG y «abiertos» a la participación de «todas» las fuerzas políticas y de la ciudadanía.

Asimismo, el día 11, cuando se debatirá en el Congreso la Ley de abdicación, el Bloque defenderá una enmienda a la totalidad de ese texto; y el 19, cuando está prevista la coronación del nuevo rey, promoverá –junto con los nacionalistas vascos y catalanes– movilizaciones por «el derecho a decidir de las naciones y la reivindicación de la soberanía».

«MOMENTO HISTÓRICO»

A renglón seguido, el líder del BNG ha vuelto a advertir de que ese día «no acaba nada», pues «la Operación Felipe» es sólo «el intento de tapar la profunda crisis político-institucional con un pequeño lavado de cara» y, así, «mantener en pie un régimen en descomposición».

«Estamos en un momento histórico relevante, con la abdicación de Juan Carlos I y con esta sucesión atropellada y de tapadillo en su hijo», ha señalado, antes de señalar que lo que ocurre en la monarquía es «tan solo el epifenómeno de una crisis más profunda».

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