Los editoriales de la prensa nacional, por la continuidad de la Corona


EL PAÍS:
UN MONARCA NECESARIO: DON FELIPE TENDRÁ QUE GANARSE LA CONFIANZA DE LOS ESPAÑOLES

Este paso, meditado por el Monarca desde hace meses, «facilitará la necesaria modernización y renovación de un sistema institucional necesitado de enfrentarse a los desafíos del futuro, como el propio don Juan Carlos supo hacerlo respecto a los del pasado». Las cualidades demostradas por don Juan Carlos – lo más importante ha sido su neutralidad respecto a las contiendas partidistas y el escrupuloso respeto a los procedimientos constitucionales – «han contribuido decisivamente a la utilidad de la Monarquía porque ha atendido la labor moderadora y arbitral asignada al Rey por la Constitución». Don Juan Carlos abdica «porque es plenamente consciente de la necesidad de un cambio en la Jefatura del Estado». «Ha preparado el relevo y se aparta voluntariamente, cuando se necesita una etapa de transformaciones – entre otras, una reforma constitucional – bajo el arbitraje y la moderación de un nuevo jefe de Estado, el príncipe don Felipe de Borbón, cuya edad, 46 años, se encuentra mucho más cercaba a la media de los españoles de hoy, y a quien por ello cabe suponer mucho más próximo a su sensibilidad». La noticia fue comunicada por el presidente del Gobierno; el Rey debería haber sido el primero en explicar su decisión personalmente a los españoles. El proceso de relevo se produce «en un entorno de plena normalidad y dentro de los cauces constitucionales». No cabe dudar del apoyo del Partido Popular, ni del principal partido de la oposición. Esta normalidad «no significa que don Felipe de Borbón herede una situación plenamente estable y tranquila, ni que la institución monárquica goce ahora de general reconocimiento». «Don Felipe tendrá que ganarse ahora la confianza de los españoles, profundizando en las cualidades demostradas por su padre y facilitando la modernización que España necesita con urgencia». Hereda problemas de muy diversa índole «en los que se espera al futuro Rey».

EL MUNDO
UN REY PARA EMPRENDER LAS REFORMAS QUE NECESITA ESPAÑA

«El análisis ante la abdicación del Rey sólo debe tener dos palabras: ¡Gracias, Majestad!». Las primeras reacciones políticas «fueron un exponente de la difícil encrucijada que vive el país». La participación ciudadana, aunque no masiva, en las protestas que reclamaban ayer un referéndum sobre la república «indica que Don Felipe asumirá la Corona en condiciones difíciles». El Príncipe Felipe «tiene altura ya de Jefe de Estado» y «es la mejor garantía para que la Monarquía pueda recuperar el nivel de prestigio que tuvo durante muchos años». «No es una tarea fácil cuando la mayoría de los jóvenes consideran a la institución como algo caduco y desconectado de un mundo en el que la meritocracia es la forma de alcanzar altos niveles de responsabilidad». El desapego «se extiende al modelo político y social instaurado por la Constitución que impulsó Don Juan Carlos» y España se encuentra en una encrucijada. Un Gobierno «sin prestigio» y «desgastado», el primer partido de la oposición «descabezado y sin norte», las grandes formaciones nacionalistas cada vez más radicalizadas hacia el independentismo y la izquierda política que ha aprovechado la recesión para ‘tirarse al monte’ con planteamientos utópicos pero con aceptación popular. «En este mar con marejada le toca tomar el timón de la nave a Felipe VI», que encarna esa nueva generación que tiene en sus manos el futuro de España. La abdicación de Don Juan Carlos es «el último gran servicio que ha prestado a la nación».

ABC:
EL REY, POR ESPAÑA: DON JUAN CARLOS ABDICA, LA CORONA PERMANECE

«No fue una despedida protocolaria la que ayer por la mañana protagonizó Don Juan Carlos, sino un nuevo y oportuno llamamiento a la Nación española para encarar el futuro con determinación, confiando en nuestros jóvenes y dándoles la oportunidad que reclaman». «Abdica cuando su imagen ya no es la de un Monarca quebrado por la salud ni vencido por los acontecimientos, sino la de un Rey que, atento a los designios que está viviendo la Nación, a la existencia de una opinión pública mucho más exigente y al peso de los errores cometidos en el pasado, cede el testigo a una Corona revitalizada, con problemas, sin duda, como la imputación judicial de la Infanta Doña Cristina, pero plenamente identificada con su función constitucional de representar la unidad y la continuidad del Estado». «Desde la premisa de que Don Juan Carlos abdica, pero la Corona permanece, es el momento de que España demuestre la solidez de sus instituciones y el sentido de la responsabilidad de su sociedad». «Nunca antes, salvo en el proceso constituyente de 1978 y el intento del Golpe de Estado de 1981, las instituciones democráticas han tenido que afrontar un compromiso de tanta intensidad histórica». «Es imprescindible que los grandes partidos nacionales sigan asumiendo estas horas con un renovado deber de lealtad a España, con patriotismo, facilitando a la Corona la confianza y el respaldo necesarios para evitar que oportunistas de todo signo aprovechen la decisión para provocar confusión sobre la Jefatura del Estado». La transición de Don Juan Carlos a Don Felipe «debe registrarse históricamente como una sucesión ejemplar». En este contexto, «el liderazgo de Mariano Rajoy se hace aún más necesario».


LA VANGUARDIA:
UN NUEVO CLIMA DE RENOVACIÓN: SE ACABA EL JUANCARLISMO Y SE REAFIRMA LA ESPAÑA CONSTITUCIONAL

«En un discurso dirigido a todos los españoles, el Rey explicó, con meridiana claridad, que el motivo principal de la renuncia es la voluntad de proceder al relevo en la Corona para convocar las fuerzas de superación y renovación que necesita España». Relevo en la jefatura del Estado para «propiciar desde el vértice un clima de renovación general en todo el país, ante los graves problemas derivados de la crisis económica. El relevo es necesario para propiciar un nuevo vigor colectivo en tiempos de dificultad». «En ningún momento el Monarca hizo alusión a la salud como motivo de la renuncia». El discurso «fue leído con emoción y energía». «la valentía y la enorme significación del gesto de don Juan Carlos están fuera de toda duda». «Si en las monarquías del norte de Europa la abdicación no es signo de debilidad, tampoco tiene por qué serlo en España. Al contrario». El Rey ha medido bien los tiempos y ha comunicado la decisión en el momento adecuado. «Un bello golpe de timón». Una decisión «lúcida, enérgica y valiente, que invita a todo el país, sin excepción, a reflexionar y afrontar el futuro con voluntad reformista, con flexibilidad y con apertura de miras». «Se acaba el juancarlismo y se reafirma la España constitucional». «Bajo este nuevo paradigma es legítimo y necesario» imaginar nuevos escenarios para el encaje de Cataluña en España. «Escenarios de pacto que no son fáciles, pero que son posibles», que requieren inteligencia y tacto». La cuestión de Cataluña «ha puesto en primer plano la necesidad de profundos cambios políticos en España». Se abre un tiempo nuevo, al que asistimos esperanzados, «con plena confianza en el temple, inteligencia y vigor generacional de quien pronto será Felipe VI».

EL PERIÓDICO
DE JUAN CARLOS I A FELIPE VI: UNA SEGUNDA TRANSICIÓN MUY NECESARIA

El gesto del Rey Juan Carlos «alienta una segunda transición muy necesaria para que España supere la actual crisis económica, política y territorial». Don Felipe «cuenta a su favor con una excelente formación académica y política, un importante bagaje internacional y la experiencia discretamente adquirida mientras se preparaba para la misión que en breve le será encomendada». El nuevo Rey «encara un desafío parangonable al que con éxito afrontó su padre». «Con la fuerte pulsión de cambio detectada en las urnas el 25-M – que ayer resonó en las plazas con la demanda de un referendo sobre el modelo de Estado – y el auge del independentismo catalán, es seguro que la tramitación urgente de esta ley espoleará la tensión política en los próximos días». «Los dos grandes partidos harían bien en ampliar los consensos para que el adiós de Juan Carlos alumbre una nueva era de concordia: una segunda transición».

LA RAZÓN:
UN REY EJEMPLAR HASTA EL FINAL

En el manejo de los tiempos por parte de Don Juan Carlos «debemos extraer su última y mejor lección: que nunca más las circunstancias coyunturales, por muy adversas o complicadas que se presenten, por muy desalentadoras que sean, puedan afectar a los cimientos del edificio institucional, tan laboriosamente levantado». El Rey abdica «y la trascendencia de su gesto nos marca el camino a seguir», que no es otro que la perseverancia en el orden constitucional. «la continuidad dinástica e institucional está encarnada por un hombre respetado por sus virtudes, su sólida formación académica y su experiencia profesional» y «querido por su carácter afable, cercano y cálido». Es el miembro de la Familia Real mejor valorado, con el apoyo de más del 70% de los españoles. «Los españoles nos podemos sentir afortunados por contar con un sucesor de la calidad humana, intelectual y profesional como Don Felipe».

CINCO DÍAS:
DEL ADIÓS HISTÓRICO AL RETO GENERACIONAL

Si Juan Carlos I ha logrado ganarse la simpatía de la ciudadanía, que ha profesado el ‘juancarlismo’ incluso desde el republicanismo, su hijo Felipe VI «tiene la misión de reforzar el apoyo a la institución que encarna», sobre todo entre la población juvenil y transformar la Monarquía en una institución acorde con el signo de los tiempos: moderna, abierta, transparente, cercaba a quien se debe y útil. La Monarquía «debe situarse a la cabeza de las iniciativas y demostrar que el cambio generacional alcanza a todos». Felipe VI «llega en momentos de abierta tribulación»; será bienvenido su papel moderador y unificador de voluntades para superar el que social y económicamente es, sin lugar a dudas, «el mayor aprieto en que se encuentra España desde la llegada de Juan Carlos I al trono».

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