Optimismo moderado

El mismo día que se conocían los buenos datos del paro registrado y de la afiliación a la Seguridad Social del mes de abril, el presidente del Gobierno se quejaba amargamente del escepticismo de la oposición y de algunos medios de comunicación que sistemáticamente niegan o dudan de que el país haya entrado en la senda de la recuperación económica. “No se puede ser optimista absurdo, pero tampoco cenizo”, dijo.
Es comprensible la queja del presidente Rajoy que cuando llegó a La Moncloa “me he encontrado un país en quiebra, al borde de tener que pedir el rescate…”, y, dejando a un lado su programa, tuvo que aplicar un tratamiento de choque, el mismo, por cierto, que aplicaron socialdemócratas y otros conservadores europeos.
Por eso ahora también es comprensible su optimismo sobre la evolución económica. El país ha superado la recesión, se financia en los mercados internacionales en condiciones razonables, las previsiones de crecimiento para los dos próximos años son buenas, el empleo empieza a repuntar aunque de forma muy lenta, el ritmo exportador se mantiene y el turismo sigue dando alegrías… Da la impresión que el enfermo ha salido de cuidados intensivos y empieza a estar estabilizado.
Pero sigue en estado grave. Por eso también está justificado el escepticismo pesimista de la oposición y la actitud crítica de algunos medios de comunicación porque la salida de la crisis no se desarrolla con la fuerza que predica el Gobierno. La recuperación es débil y lenta y las previsiones del propio Gobierno y de la Comisión Europea son pesimistas en la evolución de la deuda y el déficit y decepcionantes en lo concerniente al gran problema que tiene planteado el país, el paro: apenas descenderá un par de puntos el porcentaje de parados para el bienio 2014-2015, que traducido a cifras absolutas significa la creación de pocos empleos netos en dos años. Todo esto no deben impedir celebrar los buenos datos de abril, un mes en el que el mercado laboral apuntó mejoras, aunque los empleos fueran precarios, es decir, temporales, a tiempo parcial y con baja remuneración. Pero hay más de cien mil personas reincorporadas al mercado laboral lo que significa que pueden comer, vestir, consumir y mirar al futuro con un poco más de alegría.
Por tanto, optimismo el justo porque se puede decir que estamos como en una situación de posguerra, con heridos en los hospitales y con mucha gente tocada en la calle que vive angustiada en medio de enormes bolsas de desigualdad y pobreza.

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