Corrupción pata negra

 

El debate que se celebró en el Congreso el día 8 sobre la cesión a Cataluña de la competencia para convocar una consulta acaparó toda la atención política y mediática y dejó en segundo plano dos noticias relevantes de corrupción política -ambas salidas de los juzgados- que los medios de comunicación publicaban el mismo día con menor alarde tipográfico y casi pasaron desapercibidas.

La primera decía que un informe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía confirma, según el juez Ruz, que el PP pagó con dinero negro parte de la remodelación de su sede de Madrid hasta un importe global de 888.000 euros. Por la segunda noticia supimos que la jueza Alaya que instruye el caso de los ERE fraudulentos pagados por la Junta de Andalucía enviaba al Congreso y al Senado la comunicación de las pre imputaciones del diputado Manuel Chaves y del senador José Antonio Griñán.

¿Dónde está la importancia de estas dos noticias? El caso del pago efectuado por el PP, además de lo que implica de fraude fiscal, cobra gravedad porque ese fraude no fue cometido por un ciudadano corriente que paga en dinero negro una chapuza del fontanero, sino que es el partido político que sostiene al Gobierno el que defrauda, quebrantando el rigor tributario que exige ese mismo gobierno a la ciudadanía. Por lo que respecta a la preimputación de los dirigentes socialistas, es muy relevante el hecho de que los señores Chaves y Griñán, además de ser ahora representantes públicos, fueron antes presidentes de la Junta de Andalucía y presidentes del Partido Socialista, cargo que aún ostenta el senador Griñán.

Son dos ejemplos de corrupción «pata negra» que afecta de lleno a los dos partidos que han gobernado el país. Es un salto cualitativo en la práctica corrupta que el PP pague sus facturas con dinero negro y que los presidentes del PSOE, el anterior y el actual, estén preimputados por el fraude de los ERE que se generalizó mientras presidían la Junta de Andalucía. Y a ver qué pasa con los indicios de fraude descubierto en los cursos de formación.

¿Qué más tiene que pasar para que los dirigentes políticos envíen a la sociedad la señal de una regeneración que acabe con estas y otras muchas prácticas corruptas? «O país pode con todo», decía el paisano ilustrado don Ciprián de Penalva, pero algún día puede acabar aplastado por tanta corrupción acumulada.

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