Último adiós en las calles de Madrid

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Miles de ciudadanos han acompañado con aplausos y vítores a Adolfo Suárez el paso de su cortejo fúnebre en Madrid mientras le daban las «gracias» al que consideran «el mejor presidente» que ha tenido España, según gritaban. «Que aprendan de Suárez», se ha escuchado también.

El cortejo ha hecho un recorrido de alrededor de medio kilómetro desde el Congreso de los Diputados hasta la Plaza de Cibeles, pasando por la Plaza de Cánovas del Castillo (Neptuno) y el Paseo del Prado.

El féretro ha abandonado a las 11.00 horas la Cámara Baja por la Puerta de los Leones, que se abre solo en ocasiones solemnes. Cubierto con la bandera de España, lo ha portado un piquete de honor hasta el armón tirado por cuatro caballos que lo ha trasladado hasta Cibeles, desde pondrá rumbo a Avila para recibir sepultura.

Un batallón mixto al mando de un teniente coronel del Regimiento Inmemorial del Rey Número 1 formado también por miembros de Infantería de Marina, del Ejército del Aire y de la Guardia Civil le ha rendido honores con himno nacional y arma presentada a su salida del Congreso.

 

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El cortejo ha arrancado después de que sonara el himno nacional y en un respetuoso silencio que no ha tardado en romperse por los aplausos y vítores de los ciudadanos al paso del féretro, seguido en primer lugar por su familia y allegados, las autoridades presentes encabezadas por el jefe del Gobierno, Mariano Rajoy, y los presidentes del Congreso y del Senado, Jesús Posada y Pío García-Escudero.

Dos militares portaban tras el féretro dos cojines sobre los que reposaban las máximas condecoraciones que puede recibir un civil: el Toisón de Oro que le concedió el Rey y el Collar de la Real Orden de Carlos III, que el Gobierno le otorgó el lunes a título póstumo.

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