Duelo femenino en la cumbre

 

Las fotos de algunas francesas coparon hace algunos meses las portadas de muchos periódicos del mundo, también los nuestros. Eran las señoras del presidente de la república -Francois Hollande- la madre de sus hijos, Segolène, la primera dama engañada, Valerie, y la amante comprometida, la actriz Julie Gayet. Todas ellas vinculadas al poder aunque de las tres sólo una, Segolène, llegó a hacer sombra a su propio marido pero sin ganar la partida.
Ahora desde el otro lado de los pirineos nos llegan nuevos nombres propios femeninos de la política y esta vez no son noticia por asuntos d’amour,sino por un enfrentamiento -en ocasiones duro- por la alcaldía de la ville lumière.Dos mujeres se enfrentan en duelo político por la alcaldía de Paris: Anne Hidalgo (en realidad Ana María), candidata socialista, nació en Cádiz hace 54 años. Hija de inmigrantes andaluces, reside en la capital francesa desde hace 30 años; licenciada en derecho social con sólo 23 años se convirtió en una de las inspectoras de trabajo más jóvenes de Paris. Su contrincante es la candidata de la UMT (Unión por un Movimiento Popular), Nathalie Kosciusko-Morizet. Tiene orígenes polacos y 14 años menos que su opositora, pero con una carrera política trepidante: fue ministra de medio ambiente con Sarkozy. También brillante estudiante, NKM es ingeniera, formada en la prestigiosa escuela Politécnica de Paris y -precoz como su contrincante- entró en el Ministerio de Finanzas con sólo 24 años.
La primera vuelta del pasado domingo ha otorgado una pequeña ventaja a NKM (como la llama la prensa francesa) a pesar de que la andaluza Anne Hidalgo sigue siendo favorita. Queda ahora la segunda vuelta del próximo domingo. El duelo está servido, aunque lo cierto y seguro es que sea cual sea el resultado, la alcaldía de Paris quedará por primera vez en la historia en manos de una mujer.
Ambas han tenido que pelear duro para llegar donde están. No solamente han debido luchar contra sus opositores externos sino -y sobre todo- contra los que en sus propios partidos les han puesto zancadillas. La ganadora del próximo domingo saboreará, por tanto, una doble victoria: sobre su contrincante durante estos últimos meses de intensa campaña y sobre sus compañeros de filas que les torpedearon.
Desde el punto de vista personal, ambas se juegan un puesto clave para sus carreras políticas. Los franceses consideran que la alcaldía parisina suele ser un excelente trampolín al Elíseo y por tanto abre las puertas a las más altas esferas del poder político de la república. ¿Una mujer en el Elíseo? No hagamos ciencia ficción. Todo se andará… Por ahora habrá que celebrar con los franceses la primera alcaldesa de la ciudad del amor.

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