El jurado considera culpables del asesinato del chófer de Verín a los cuatro procesados

El sicario portugués que degolló al vecino de Verín.
El sicario portugués que degolló al vecino de Verín.

El jurado popular ha declarado este jueves culpables de asesinato a los cuatro procesados –su esposa, su hija, el novio de ésta y un sicario de Chaves (Portugal)– por la muerte de un conductor de autobuses ocurrida en el municipio de Verín (Ourense) en septiembre de 2011. El cuerpo de la víctima fue localizado en la cochera de la empresa en la que trabajaba con un corte en el cuello y más de 20 golpes propinados con una barra.

El presidente del tribunal de jurado fue el encargado de dar lectura a las votaciones de los 8 miembros para cada planteamiento, y entre los hechos que consideraron probados están todos los relatados por la fiscal del caso.

Así, para determinar la culpabilidad de todos los procesados, el jurado consideró probado que entre mayo y junio de 2011 los tres familiares de la víctima –su esposa, su hija y el novio de ésta– «planearon matarle», y, con ese fin, «decidieron contratar a un sicario que le causase la muerte», el cuarto encausado.

Sobre la motivación del crimen, el jurado considera probado que la víctima, Bernardino Pousa, «se quería divorciar» de su mujer y mantenía «otra relación sentimental», lo que «iba a provocar el reparto del patrimonio conyugal».

En el plan proyectado, la mujer de la víctima «iba a ser la que aportase el dinero para pagar al sicario elegido», mientras que el novio de su hija, Alberto V.L., «se encargó de buscar a una persona que estuviese dispuesta a matar a Bernardino». Para ello, contactó en el club ‘Gran Rancho’ de Verín con el cuarto acusado, Ilidio M., apodado ‘Cobra’, «al que contrató» para matar al chofer «a cambio de una cantidad de dinero que se acordó en 5.000 euros, siempre siguiendo las instrucciones de las otras acusadas».

La hija de la víctima.
La hija de la víctima.

El novio de la hija de la víctima, según recoge el jurado, dio al sicario diversas cantidades de dinero que éste le pidió en varias ocasiones en que «se vieron para planear la muerte» del hombre «y buscar lugares propicios para matarle».

DÍA DEL ASESINATO

El jurado también considera probado que, tras varios intentos fallidos para cumplir el plan, Alberto V.L., «acudió a buscar a Ilidio M. en su furgoneta a Portugal, le prestó un teléfono móvil para comunicarse con él y lo dejó en las inmediaciones de la nave a la que sabía que llegaría la víctima en el autobús que había conducido ese día a la playa de Samil».

Así, Alberto V.L. avisó a Ilidio M. de la llegada del autobús de vuelta a la nave «para que estuviese preparado» y, cuando Bernardino Pousa se quedó solo , aproximadamente entre las 21.45 y las 22.00 horas, el sicario le «golpeó repetidamente con una barra de hierro en la cabeza y otras partes del cuerpo y le hizo un corte en el cuello, con el propósito de causarle la muerte».

Tras consumarse el asesinato, el jurado considera que Alberto V.L. recogió al sicario y lo dejó momentáneamente en una caseta mientras iba a hablar con su entonces pareja en la terraza de un bar de Verín. A ella le preguntó por el lugar donde guardaba el dinero, lo recogió, volvió con Ilidio M., le pagó los 5.000 euros convenidos y lo llevó de vuelta a Portugal.

El jurado aprobó por mayoría la afirmación de que el dinero lo tenía la hija de la víctima, aunque «era propiedad de su madre, que se lo había entregado para este fin». Asimismo, el veredicto recoge que Alberto V.L. «confesó todo a la Guardia Civil y al juzgado, colaborando destacadamente para el esclarecimiento de los hechos».
SIN INDULTO

El jurado añadió en su veredicto que no procede conceder el beneficio de la suspensión en la ejecución de la sentencia ni la petición de indulto al Gobierno para ninguno de los acusados.

La fiscal del caso mantuvo su petición de 22 años de prisión para Ilidio M., 17 para Alberto V.L., y 20 tanto para la mujer como para la hija de la víctima, además de la inhabilitación absoluta, prohibición de ir al municipio de Verín durante los años de condena y prohibición de acercarse al hermano y nietos del fallecido. Además, solicita el pago solidario de indemnizaciones de 45.000 euros para el hermano y 20.000 euros para cada nieto entre los acusados.

Las acusaciones ejercidas por el hermano de Bernardino Pousa, sus nietos y la empresa Guerra se adhirieron a la petición de prisión de la fiscal, pero sus peticiones de indemnizaciones fueron mucho mayores, incluidos 10.000 euros para la empresa de la que era gerente la víctima.

Por su parte, las defensas pidieron la aplicación de la pena mínima correspondiente al delito de asesinato y, en el caso de Alberto V.L., su abogado recordó la unanimidad del jurado en apreciar colaboración al confesar, por lo que pidió 5 años de prisión y, en vista de que ya ha cumplido dos, que se dictamine su libertad provisional.

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