Condenado el copropietario de Central Park de Ourense de provocar su incendio

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La Audiencia provincial de Ourense ha condenado a tres años y 10 meses de prisión al copropietario de la macrocafetería Central Park por los delitos de daños por incendio e intento de estafa, al considerar probado que el acusado Carlos M.G. adquirió garrafas de combustible y los dejó accesibles en el interior del local en junio de 2008 para que un tercero entrase y le prendiese fuego en tres puntos diferentes.

En la sentencia, a la que tuvo acceso Europa Press, el tribunal rebajó los años de prisión pedidos por la Fiscalía de 10 años y 4 meses por delito de incendio a tres años por daños provocados por incendio pues, en base al informe de los Bomberos de Ourense, que lo extinguieron, “no existió riesgo para los edificios colindantes y por tanto, tampoco para la vida e integridad física de las personas que los moraban”, pues la estructura y materiales actuaban a modo de protección.

El tribunal atribuye la autoría de la compra de combustible y del encargo del incendio a un tercero, al propietario del 85 por ciento de la macrocafetería y acusado Carlos M.G., y apunta la existencia de una póliza que finalizaba el 30 de junio de 2008, lo que supone 28 días después de que un incendio asolase el local.

Según recoge la sentencia, la empresa que regentaba el ahora condenado tenía dos pólizas de créditos bancarios con Novagalicia Banco, debía a sus proveedores 23.000 euros y a la Tesorería de la Seguridad Social más de 18.000 euros que ya le habían sido reclamados.
VIABILIDAD

“Viendo comprometida la viabilidad futura de la empresa ante tal situación económica, el acusado decidió, a finales de mayo de 2008, prender fuego al establecimiento que regentaba para hacer pasar el incendio por fortuito y cobrar de Generali la indemnización pactada en el seguro”, que era alrededor de un millón de euros, según el texto.

Tras comprar garrafas y combustible en una gasolinera de Bentraces, en Barbadás, y ocultarlos en la oficina del local, el día 2 de junio aprovechó que era día de descanso y el local se cerraba al público y sólo abría para los trabajadores de la empresa de limpieza, facilitó la entrada a un tercero sin identificar, al que encargó que prendiese fuego.

Así lo hizo “y abandonó luego el establecimiento inmediatamente, tras arrancar la cerradura de la verja metálica de la puerta principal, que dejó tirada en el interior del local, para simular una entrada no consentida”, según señala la sentencia.
RECLAMÓ EL SEGURO

“Para culminar el plan ideado simulando el carácter fortuito del siniestro, el acusado contactó por teléfono dos días después con la aseguradora Generali para dar parte del incendio y reclamar la indemnización pactada, y reiteró esta pretensión mediante burofax enviado a la aseguradora tres años después, aunque logró su propósito defraudatorio pues Generali se apercibió de la trama urdida”, sostiene el fallo.

Al tribunal le llamó la atención, según precisa en la sentencia, el comportamiento del acusado tan pronto recibió aviso de su socio del incendio en el local “ya que, lejos de presentarse inmediatamente”, pasó por su domicilio para coger las llaves del establecimiento al que ya habían accedido los bomberos, y que, por ello, no se precisaban, lo que denota “la tranquilidad de espíritu” que presidía el actuar del acusado, consciente ya del alcance del siniestro provocado.
RECURSO

Además de la pena de prisión, la sentencia impone al condenado una multa de 1.500 euros, inhabilitación especial durante el tiempo de condena, y el pago de indemnizaciones en concepto de responsabilidad civil que son 665 euros a la aseguradora de una zapatería cercana y otros 8.400 a la aseguradora de Hijos de Rivera, por los daños ocasionados en tanques de cerveza.

La sentencia no es firme y el condenado tiene la posibilidad de presentar un recurso de casación ante el Tribunal Supremo en los cinco días siguientes a la notificación de esta sentencia. De hecho, prevé presentar recurso, según han confirmado a Europa Press fuentes jurídicas.

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