Adiós al actor británico Peter O´Toole

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El actor británico* Peter O’Toole ha fallecido a los 81 años de edad en un hospital de Londres, según ha confirmado su agente al diario británico The Guardian. O’Toole murió el sábado en el hospital londinense de Wellington tras una larga enfermedad.

El 10 de julio del pasado año el actor anunció su retirada de la interpretación en una carta abierta a la opinión públilca:

“Queridos todos: es hora de ‘tirar la toalla’ . De jubilarme del cine y del teatro. Ya no tengo corazón para ello, y no volverá. Mi vida profesional en la interpretación, en el escenario y en la pantalla me ha proporcionado apoyo público, respaldo emocional y confort material. Me ha puesto en contacto con personas extraordinarias, buenas compañías con las que he compartido el lote que toca a todos los actores: éxitos y fracasos. Sin embargo, soy de la opinión de que uno debería decidir personalmente cuando es hora finalizar su estancia. Así que dedico a la profesión un adiós profundamente agradecido, y con los ojos secos. Hasta siempre, Peter O’Toole”.


Peter O’Toole a través de su vida

UNA LARGA TRAYECTORIA

Peter Seamus Lorcan O’Toole fue un actor irlandés, célebre sobre todo a partir de su representación del protagonista de la película Lawrence de Arabia.

El lugar y fecha de nacimiento de Peter O’Toole han sido objeto de controversia, incluso en su autobiografía. Según algunas fuentes, habría nacido en Connemara (County Galway, Irlanda) y, según otras, en Leeds (West Yorkshire, Inglaterra), lugar donde también creció. Existen incluso certificados de nacimiento expedidos en ambos lugares. O’Toole aceptaba como su fecha de nacimiento el 2 de agosto de 1932, mientras que el certificado de nacimiento irlandés data de junio del mismo año.

O’Toole es hijo de Constance Jane Ferguson, enfermera escocesa, y de Patrick Joseph O’Toole, un irlandés que fue orfebre de metales, jugador de fútbol y gestor de apuestas de carreras. Cuando O’Toole tenía un año de edad, sus padres iniciaron un tour de cinco años por las ciudades del norte de Inglaterra en las que se efectuaban las mayores apuestas. A poco de iniciada la Segunda Guerra Mundial, Peter O’Toole fue evacuado a Leeds e ingresó a un colegio católico de monjas, donde permaneció durante 7 u 8 años. Él recuerda estos años como muy duros, y era frecuente que luciese hematomas y demás lastimaduras por los castigos disciplinarios que las monjas le propinaban. Era zurdo e intentaron corregirle este “defecto” a punta de reglazos.

A los 15 años abandonó la educación formal y consiguió un pequeño trabajo como periodista y fotógrafo en un diario provincial, hasta que fue convocado por el Servicio Nacional para desempeñarse como señalero (como se denominaba a los encargados de operar y mantener los aparatos y antenas de radio) en la Armada Real. No obstante, en cierta ocasión fue interrogado por un oficial de la Armada sobre su verdadera vocación, y O’Toole contestó que le encantaría ser poeta o actor.
Primeros papeles

O’Toole hizo sus primeros intentos por concretar su verdadera vocación: en Dublín, solicitó su incorporación a la Escuela Dramática del Abbey Theatre, pero Ernest Blythe, por entonces el director, lo rechazó debido a su deficiente conocimiento de la lengua irlandesa. No obstante, pudo acceder a la Academia Real de Arte Dramático (1952-1954) donde tuvo como condiscípulos a Alan Bates, Albert Finney y Brian Bedford. O’Toole recuerda a este grupo como «la clase más sobresaliente que la Academia haya tenido, aun cuando no fueramos reconocidos sino mucho tiempo después». Luego de estos años memorables, comenzó a desempeñarse como actor en la compañía Bristol Old Vic Theatre, donde se destacó como un talentoso intérprete de obras shakespearianas y en la English Stage Company.

En 1954 debuta en televisión, y en 1959 como actor de reparto en un film menor, Kidnapped. Luego llegarían El día que robaron el Banco de Inglaterra (1960) y Salvajes inocentes (1960), dirigida por Nicholas Ray y protagonizada por Anthony Quinn. O’Toole siempre demostró gran capacidad para internarse en la psicología de los más complicados personajes, aportando un elemento histriónico que constituye a la vez su principal virtud y su mayor defecto. Pero es indiscutible su gran registro emotivo y su talento para expresar los vaivenes emocionales de personajes sumamente complejos (e incluso interiormente torturados) tanto en drama como en comedia. A pesar de su origen medio irlandés y medio escocés, también ha encarnado frecuentemente a personajes ingleses refinados e intelectuales. A raíz de esta versatilidad y profundidad, en 1962 —y más pronto de lo que esperaba— llegaría su consagración a través de la interpretación de una de las figuras más fascinantes y controvertidas del siglo XX: el teniente coronel inglés Thomas Edward Lawrence, más conocido como Lawrence de Arabia.

“LAWRENCE DE ARABIA”

Las actuaciones más recordadas de O’Toole han sido en los films Lawrence de Arabia (1962), Lord Jim (1964), Becket (1964), La noche de los generales (1966), El león en invierno (1968), Adiós, Mr. Chips (1969), El hombre de La Mancha (1972) y El último emperador (1987). Sus interpretaciones en Lord Jim, dirigida por Richard Brooks y basada en la novela de Joseph Conrad, y La Noche de los Generales, dirigida por Anatole Litvak y donde luego de Lawrence de Arabia vuelve a compartir cartel con Omar Sharif, constituyen obras maestras de sondeo psicológico.

Pero es sin duda su interpretación de Lawrence de Arabia (1962), el célebre y controvertido héroe inglés que luchó en el frente turco durante la Primera Guerra Mundial, la que marcó un hito no sólo en su novel carrera cinematográfica sino en la historia del cine.

La elección de O’Toole surgió como última opción luego de que el papel protagónico fuera rechazado por Marlon Brando y Albert Finney. El personaje del coronel T. E. Lawrence ofrecía facetas complejísimas, y el actor irlandés solo había interpretado papeles secundarios en tres películas, por lo que el director David Lean no contaba con una actuación fílmica adecuada donde pudiera medir los verdaderos alcances de su talento. Otro problema era que Peter O’Toole medía 22 centímetros más que el verdadero T. E. Lawrence. La personalidad de O’Toole, considerado alegre y extrovertido pero también díscolo, fue otro factor de discusión (en el ambiente fílmico era conocido como «el loco irlandés»).

Superando toda expectativa, Peter O’Toole no solo realizó una de las mejores interpretaciones en la historia del séptimo arte, sino que se involucró a tal punto con el personaje que no dudó en permanecer como un beduino más bajo el sol de los desiertos de Jordania y Marruecos durante largas horas, donde se filmaron gran parte de las secuencias (Almería y Sevilla fueron otras localidades escogidas). Actor afecto a bromear y cantar continuamente, a partir de su propia experiencia en el desierto consideró que T. E. Lawrence debió ser una persona no exenta de un agudo humor que le permitiera sobrellevar las difíciles vicisitudes que se le presentaron en tierras tan extrañas y solitarias. En consecuencia, O’Toole acostumbraba dar rienda suelta a su propio humor durante los descansos entre filmaciones. Varios beduinos que habían conocido al verdadero «Aurens» (incluso uno de los asistentes de filmación era descendiente del jefe tribal Auda Abu Tayi, gran compañero del verdadero T. E. Lawrence) manifestaron con lágrimas en los ojos que éste había regresado al desierto de la mano del actor irlandés.

De la mano de David Lean, Lawrence de Arabia constituyó una obra maestra tanto en el terreno interpretativo, argumental (es un fuerte alegato contra el colonialismo), narrativo y fotográfico, e incluso la banda de sonido de Maurice Jarre se convirtió en un clásico hasta el día de hoy. Inexplicablemente o no tanto (para Hollywood, O’Toole aún no tenía antecedentes fílmicos de relevancia), esta película recibió 7 premios Óscar en la edición de 1962, incluso el de Mejor Película, pero el correspondiente a Mejor Actor Protagónico recayó en Gregory Peck, por su actuación en Matar un ruiseñor.

 

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