El Concello de Ourense da su primera aprobación al Plan General de Ordenación Municipal

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La corporación municipal de Ourense ha acordado en el pleno de este viernes –con 14 votos a favor, del Partido Socialista y el Bloque Nacionalista Galego; dos en contra, de Democracia Ourensana; y 11 abstenciones, del Partido Popular–, la aprobación inicial del Plan General de Ordenación Municipal (PGOM), que pasa a estar «a disposición de los ciudadanos» para su consulta pública y para la presentación de alegaciones.

Según ha explicado la concejala de Urbanismo, Áurea Soto, durante la presentación –por la que ha hecho un recorrido a través de los cambios y la evolución urbanística de la ciudad de Ourense desde el año 1931 hasta el futuro que plantea el nuevo proyecto–, «el crecimiento residencial debe establecerse donde la topografía lo plantea más adecuado».

A ello, ha añadido que, con el nuevo PGOM, se establece un «crecimiento moderado y sostenible de la nueva ronda bulevar, la integración de Ourense en el entorno» y se contemplan los cambios derivados de la llegada del tren de alta velocidad (AVE) a la ciudad –para lo que construirán una nueva línea ferroviaria y una estación intermodal–.

Además, ha remarcado que se contempla la construcción de más de 19.000 viviendas –una cifra muy por debajo de las que había propuesto el gobierno del Partido Popular en 2003–, puesto que, ha señalado Soto, en la ciudad «ya» hay «15.000 viviendas vacías» y no se puede «recalificar ni una sola vivienda más que no tenga garantizado el suministro de agua». En este sentido, ha recordado que Ourense contará con una nueva depuradora de agua potable, algo que el portavoz del Partido Popular, Rosendo Fernández, ha señalado que se consiguió «gracias» a su partido.

El popular ha definido el nuevo plan urbanístico como «papel mojado» y ha asegurado que no se «garantiza» su viabilidad y que no se llegará «a desarrollar ni el 20 por ciento» de sus proyectos. Por su parte, el portavoz del BNG, Xosé Somoza, ha concedido que éstos «podrían llegar a producirse», pero sólo «si se cumple el guión al pie de la letra, algo que jamás» ocurre, por lo que ha indicado que «lo importante es concretar el grado de ejecución real del plan».
VIVIENDAS DEL RURAL

Rosendo Fernández ha reclamado además que, con el nuevo plan, «dejan fuera numerosas viviendas con licencias otorgadas» en suelo rural y que «el que quiera vivir» en estas zonas «tendrá que emigrar a los ayuntamientos limítrofes», con lo que, ha aseverado, obligan «a invertir en las localidades» colindantes.

En relación a estos argumentos, Soto ha afirmado que es «mentira» puesto que las limitaciones que proponen «en ningún caso» incluirán «las edificaciones o instalaciones en suelo rústico que hubiesen obtenido legalmente la preceptiva licencia urbanística y que se hubieran ejecutado de conformidad con la misma». Así, ha manifestado que «ninguna de las edificaciones en suelo rural quedará fuera» y ha garantizado que en Ourense hay «suelo urbanizable para los próximos 45 años».
«QUE EL OBJETIVO NO SEA CRECER Y CRECER»

El representante del BNG ha explicado que en Galicia se «adolece de falta de cultura urbanística» pero que «la crisis económica puede ser una oportunidad para cambiar esta ideología» ya que, ha reiterado en varias ocasiones, «el crecimiento ‘per se’ no conlleva el desarrollo y es difícil de hablar de ese crecimiento cuando hay 15.000 viviendas vacías mientras muchas familias no pueden pagar sus hipotecas y viven con angustia».

Por esta razón, ha pedido que el objetivo del nuevo PGOM «no sea crecer y crecer sino aumentar la calidad de vida de los ciudadanos». A pesar de estas críticas, el Bloque ha mostrado su apoyo al plan urbanístico puesto que, «aunque como está ahora no lo apoyaría», considera que «lo importante» es llevarlo a «esa fase de alegaciones y de exposición pública en que los vecinos van a ver la efectividad del plan».

De esta forma, ha asegurado, «es como se va a ir cambiando detalle por detalle» cada proyecto, un proceso al que, ha adelantado, «seguro que se presentarán miles de alegaciones». «Lo importante es tener una aprobación mayoritaria de la población», puesto que «el éxito de este plan es que sea debatido, y al final, consensuado por la mayoría», ha apostillado.

En todo caso, Somoza ha recalcado que, si «el plan no se transforma, no será aprobado por el BNG». «Las dinámicas han cambiado y, o cambiamos nosotros, o vamos a hacer un plan que no va a durar ni un año», ha reclamado. En este mismo sentido, el portavoz del PP ha pedido que el documento sea expuesto en la web «tan pronto» como sea posible.
DESCONOCIMIENTO

Por otro lado, el Partido Popular ha denunciado que el PGOM ha llegado al pleno del ayuntamiento «sin que los ourensanos sepan nada». Así, ha manifestado que «aboga por un plan de los ciudadanos» para lo que «es necesario contar con la opinión de ellos». Asimismo, ha solicitado que para su modificación se apoyen también en las «entidades de buen criterio, como las asociaciones sindicales, vecinales y empresariales», entre otras.

Democracia Ourensana, por su parte, ha votado en contra de esta aprobación inicial, así, han argumentado que «sale mal de inicio» puesto que «el interventor está disconforme» y ha emitido un «informe negativo». Tal y como han asegurado, el grupo de gobierno «intenta que este plan sea el de su ciudad, no el de todos los ciudadanos».

De hecho, ha reclamado que cuando fue presentado a los concejales de la oposición, «marcaron quién, cómo y bajo la supervisión de quién se podía ver» el proyecto. El alcalde de Ourense, Agustín Fernández, ha explicado que si el plan no fue publicado con anterioridad para la consulta pública ha sido «porque así lo establece la ley».
CONFLICTO POR EL PGOM 2003

Finalmente, en el pleno se ha recordado reiteradamente el plan urbanístico de 2003, aprobado bajo el gobierno de los populares y que fue declarado ilegal en 2011. El BNG ha expuesto, en relación a ello, que «Ourense vive una situación caótica en el urbanismo, porque pocas ciudades se desarrollan por un plan de hace 30 años» –en alusión al vigente tras la anulación del de 2003–.

Soto ha reclamado que al PP «se le cayó un plan que hay que pagar ahora, porque fue anulado nueve veces por tribunales autonómicos y estatales», y ha adelantado que «nunca le va a pasar a este PGOM lo que le pasó» al de 2003. Sin embargo, el portavoz del PP ha defendido que el plan urbanístico «se fue abajo por un error de procedimiento, no de modelo de ciudad ni de viabilidad».

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