Los expolicías condenados por el cuádruple crimen de Nigrán podrán acogerse al fallo de Estrasburgo

Un centenar de personas, entre familiares, amigos y trabajadores de la empresa Fernández Grande, se han concentrado ante la Audiencia de Pontevedra para expresar su rechazo a la anulación de la doctrina Parot por parte del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Los allegados de los fallecidos en el conocido como crimen de Nigrán, ocurrido en febrero de 1994, han portado una pancarta con el lema ‘Los derechos humanos también para las víctimas’.

Un trabajador de la empresa y representante de la plantilla, Emilio Muíños, ha criticado que ha habido «mucha prisa» en la aplicación de una sentencia que podría poner en libertad a los dos expolicías condenados por el cuádruple asesinato. Manuel Lorenzo y Jesús Vela fueron condenados a 212 años de prisión cada uno y han solicitado acogerse a esta reciente resolución judicial.

«Cuando no interesa, la cosa va lenta, pero no sé por qué aquí tanta velocidad», ha señalado Muíños, que ha insistido: «ni olvidamos ni perdonamos lo que hicieron esos dos asesinos» 19 años después de los hechos. También el portavoz de los trabajadores de la empresa Fernández Grande ha tildado de «impresentable» la sentencia del Tribunal Europeo.

Con esta concentración han exigido, asimismo, que se apliquen las medidas de alejamiento que procedan para que los allegados de las víctimas no lleguen a encontrarse «con ellos, en la calle, de frente». Muíños se ha referido a la familia Fernández Grande como «gente muy querida y conocida», justificando así el nivel de respuesta pública de la convocatoria. «Si están aquí por algo es», ha argumentado.
UNO DE LOS HIJOS

Entre los asistentes a la concentración se encontraba uno de los hijos del matrimonio asesinado, David Fernández Grande y Pilar Sanromán. Con ellos fallecieron también una hija de ambos, Marta Fernández Sanromán, y la empleada de la casa, Ana Isabel Costas.

Esta movilización ante la Audiencia Provincial de Pontevedra, en cuya Sección Tercera se celebró el juicio, es el tercer acto reivindicativo organizado por el personal de la empresa, tras dos concentraciones previas en Nigrán y en Vigo, ésta última hace ocho años. Entonces, según Emilio Iglesias, «ya» se pedía «el cumplimiento íntegro de las condenas», de modo que se ha expresado su indignación por que ahora tenga que «pasar por esto».

SU «ÚNICO DELITO»

Al término de la concentración, Emilio Muíños ha leído un comunicado en el que recordó al matrimonio asesinado, cuyo «único delito» fue «ser trabajadores y luchadores incansables». El portavoz de los trabajadores destacó de ambos que «generaban riqueza para este país, país que no les está correspondiendo como debiera» al tener que «tragar» sus allegados con la derogación de la doctrina Parot.

«Señorías del poder judicial, respeten para que sean respetados», ha añadido Muíños, insistiendo en calificar de «inconcebible e incomprensible» la rapidez en el cumplimiento de la sentencia «antes de ser publicada». El comunicado ha terminado reclamando «derechos humanos también, y primero, para las víctimas».

En la concentración también ha estado Carmen Eirín, la madre de Sonia Iglesias –la joven desaparecida en Pontevedra hace tres años–, que se solidarizó con esta iniciativa.

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