La fiesta del agua abarrotó Vilagarcía

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La Fiesta del Agua se celebra el día 16 de agosto, festividad de San Roque, coincidiendo con las fiestas patronales, y se celebra aproximadamente desde mediados de los años 80. parajumpers Kodiak Es una fiesta que surgió espontáneamente, en la que en 16 de agosto de mucho calor, los fieles que acompañaban al santo desde la iglesia parroquial a la capilla de San Roque y los vecinos que estaban en los balcones y ventanas de sus casas se confabularon y estos últimos empezaron a arrojar cubos de agua a los que iban en procesión ante sus requerimientos a gritos de «¡agua!, ¡agua!». Y así se repitió la misma escena durante los siguientes años, durante los cuales la fiesta se fue celebrando sin carácter oficial, por iniciativa popular, hasta que a principios de los años 90 y ante la cada vez más numerosa participación ciudadana en este evento, el ayuntamiento de Vilagarcía de Arousa acordó hacerla como fiesta oficial, teniendo en la actualidad bastante renombre y en la que participan entre 20.000 y 30.000 personas.

La fiesta comienza sobre las 12 del mediodía, hora parajumpers Kodiak en la que finaliza la misa solemne y se produce la salida del santo de la iglesia, en cuyo atrio y calles próximas hay ya miles de fieles esperando entusiastas la salida del santo. En este momento comienza la procesión hasta la capilla de San Roque y que el santo realiza moviéndose al son del pasodoble Triunfo seguido de la entusiasta masa humana. Nada más llegar la imagen a la capilla y resguardada su imagen en la capilla, da comienzo la fiesta del agua en todo su apogeo.

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Es muy importante respetar la siguiente norma: mientras la imagen del santo no está resguardada en la capilla está terminantemente prohibido arrojar agua.

A partir de este momento, niños, jóvenes y no tan jóvenes recorren las calles al grito de «¡agua!», rogando a los vecinos que los refresquen con el líquido elemento. Estos responden a su ruego utilizando para ello toda clase de artilugios, cubos, mangueras, botellas… Por si esto no fuese suficiente para calmar la sed de los asistentes, los bomberos, que están situados en distintas calles, colaboran mojando a manguerazos desde sus vehículos a los miles de personas que los reciben con los brazos en alto. La fiesta, animada por espontáneos aguadores y charangas, no termina hasta primeras horas de la tarde.

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