Cospedal niega que exista contabilidad oculta

Cospedal_entrada Audiencia Nacional

En su comparecencia en la Audiencia Nacionsl durante más de dos horas, la secetaria general del Partido Popular, María Dolores de Cosptedal, ha negado que existiera cualquier tipo de contabilidad oculta y también haber percibido los dos pagos por un total de 45 mil euros atribuidos por Luis Bárcenas.

Cospedal se remitió a la tesorería del partido como el ámbito que controla las donaciones anónimas, algo que no es competencia de la secretaria general.

La «númerdo dos» del PP negó haber cobrado sobresueldos desde que se hizo cargo del puesto, en junio de 2008. Añadió que no tiene constancia alguna de que se hicieran esos pagos.

También ha asegura desconocer si alguien pactó la salida del partido de Bárcenas, con quien detalló que no tiene relación desde 2009.

La declaración de Maria Dolores de Cospedal ha comenzado a las 10,45 horas, cuarenta y cinco minutos después de lo previsto por la ocupación del fiscal en otro asunto urgente.


CASCOS Y ARENAS

Los exsecretarios generales del PP Francisco Álvarez-Cascos y Javier Arenas han negado este martes en la Audiencia Nacional haber cobrado sobresueldos procedentes de una contabilidad B del partido si bien han admitido, según fuentes presentes en la declaración, la inexistencia de protocolo alguno respecto de las donaciones recibidas por la formación, cuyo control han atribuido de forma absoluta al tesorero Álvaro Lapuerta.

Álvarez-Cascos ha permanecido dos horas declarando ante el juez Ruz, que instruye esta causa como una pieza separada del “caso Gürtel”, y Arenas lo ha hecho posteriormente durante una hora y media.

Sobre el control de las donaciones, las mismas fuentes señalan que tanto Álvarez-Cascos como Arenas han reconocido que no existía mecanismo alguno para hacer cumplir lo señalado en la Ley de Financiación de partidos políticos de 1987 o la de Régimen Electoral General de 1985, señalando que el competente para ello era el tesorero, es decir Lapuerta, y que nunca preguntaron si dicho control existía de algún modo.

Las dos normas señaladas obligaban a que los partidos políticos controlaran el importe de las donaciones anuales, que no se efectuaran por contratistas de la administración y que se registrara la identidad de los donantes anónimos. Los dos exsecretarios generales citados habrían reconocido que ese control nunca se llevó a cabo.

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