Comienza el proceso de elección del nuevo Papa

 

 

Este próximo lunes tendrá lugar la primera reunión de cardenales para iniciar la sucesión del papa Benedicto XVI, que este jueves ha vivido su último día de papado. Será el primer paso para la elección de un nuevo pontífice, un proceso lleno de protocolos que una institución con dos mil años de historia como la Iglesia mantiene casi intactos, más allá de que en esta ocasión la sucesión sea consecuencia de una renuncia «por falta de fuerzas» y no de un fallecimiento. Estos son algunos de los elementos más destacados y llamativos en la elección de la máxima figura de la Iglesia católica.

El camarlengo. Se convierte temporalmente en el líder interino de la Iglesia. Benedicto XVI nombró en 2007 como camarlengo a su número dos, el cardenal italiano Tarcisio Bertone. Bertone, de 78 años, que compatibiliza el puesto con el de Secretario de Estado, se encuentra a cargo de la administración de los bienes y derechos temporales de la Santa Sede durante el periodo de Sede Vacante. Apasionado del deporte y en especial del fútbol, ha retransmitido varios partidos para alguna televisión local italiana.

Sellan el apartamento papal. El apartamento papal y el ascensor que lleva al mismo se han sellado pocos minutos después de que Benedicto XVI haya dejado de ser papa. La normativa vaticana prevé que tras la muerte o, en este caso, renuncia del papa, el apartamento papal del Vaticano tiene que quedar libre y es sellado hasta que haya sucesor. Benedicto XVI se ha trasladado a la residencia de Castel Gandolfo, a una treintena de kilómetros al sur de Roma.

El Anillo del Pescador y el sello de Plomo. La pieza dorada que se entregó a Benedicto XVI no será destruida en esta ocasión por el camarlengo, será anulada. Para ello, se rasgará con una raya o una cruz con el fin de que quede «inutilizable», según ha confirmado el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi. El Anillo del Pescador es utilizado por el Obispo de Roma durante su pontificado y su nombre proviene del antiguo oficio de pescador del apóstol San Pedro. Lo mismo ocurrirá con el sello de plomo, con el que se certifican los documentos eclesiásticos más importantes.

Sede Vacante. La renuncia de Benedicto XVI abre un periodo llamado de ‘Sede Vacante’ (trono vacante), a partir del cual dejarán sus funciones todos los jefes de los dicasterios (los ministerios) de la Curia Romana, el gobierno de la Iglesia. Este viernes, el Vaticano imprimirá un sello especial que se utilizará durante la Sede Vacante.

Congregaciones generales. Se convoca por carta a los cardenales, tengan o no derecho a voto, para que viajen a Roma y empiecen a discutir sobre el nombramiento del nuevo papa. La primera reunión, este lunes 4 de marzo.

Cónclave. Durante las congregaciones generales se fija la fecha del cónclave. La constitución apostólica ‘Universi Domici Gregis’ fijaba un plazo de 15 a 20 días desde la declaración de ‘sede vacante’. Sin embargo, Benedicto XVI publicó un decreto que permite anticipar la fecha si todos los cardenales electos están presentes en Roma. Se especula que podría iniciarse el 11 de marzo.

Electores. El derecho de elegir al nuevo pontífice corresponde sólo a los cardenales menores de 80 años, y el número máximo es de 120. En esta ocasión serán 116 debido a la renuncia del cardenal Julius Riyadi Darmaatmadja, arzobispo emérito de Yakarta (Indonesia), de 79 años, por motivos de salud. En el anterior cónclave, en 2005, fueron 117.

Sistema. Los cardenales se recluyen en el Vaticano, sin que puedan tener ningún tipo de contacto con el exterior. La votación tiene lugar en la Capilla Sixtina y para que haya nuevo papa debe haber algún cardenal que obtenga dos tercios de los sufragios. En la tarde del primer día, se realiza el primer escrutinio, que se repite en los tres días siguientes, dos veces por la mañana y dos por la tarde. Si al cabo de tres días no ha habido consenso, se convoca un día para el retiro y la oración de los cardenales. Se puede llegar hasta la vigésimo primera votación, tras la cual, si no hay acuerdo, la elección se reducirá a los dos cardenales más votados, que no tendrá derecho a voto. Hay que recordar que los cardenales no pueden postularse de motu proprio para ser papa, aunque sí pueden votarse a sí mismos.

Fumata negra y blanca. Después de cada votación las papeletas se queman en una especie de chimenea impregnadas con un producto químico. Si el resultado del escrutinio es negativo, el humo que saldrá al exterior será negro. Por el contrario, si el resultado es positivo, el humo será blanco. En ese momento la gran campana de la Basílica de San Pedro empieza a redoblar.

¿Con qué nombre quiere ser llamado? Una vez elegido, el nuevo papa responde a dos preguntas: ¿Acepta su elección canónica como Soberano Pontífice? y ¿Con que qué nombre quiere ser llamado?. Si responde positivamente a la primera pregunta, se convierte en papa y arzobispo de Roma. Luego pasa a una habitación anexa, llamada ‘sala de las lágrimas’ porque muchos pontífices lloraron en ella al tomar conciencia de la importancia del cargo. El nuevo papa se pone entonces una de las tres sotanas blancas (de tallas distintas) preparadas por el sastre oficial del Vaticano.

Habemus Papam (tenemos Papa). Es la frase con la que el protodiácono, el cardenal diácono de más alto rango, anuncia la noticia desde el balcón de la Basílica de San Pedro. En la actualidad es el francés Jean-Louis Tauran, de 67 años.

Urbi et Orbe (a la ciudad y al mundo). Es la tradicional bendición con la que se inicia el papado. Normalmente se imparte durante el año el Domingo de Pascua y el día de Navidad. Era la fórmula habitual con la que empezaban las proclamas del Imperio Romano.

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