Rajoy se sincera: «La realidad económica y social es tremendamente dura»

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha admitido este miércoles ante el Pleno del Congreso que la situación económica de España sigue siendo «difícil» y que no puede hablarse de «brotes verdes» pero ha subrayado que su Ejecutivo ha evitado el «naufragio» y la «ruina» del país. En este sentido, ha afirmado rotundo que «nadie piensa hoy que España no podrá salir adelante».

El jefe del Ejecutivo ha arrancado su discurso en el Debate sobre el estado de la Nación con el dato del paro: 5.965.400 personas, un «drama» y «una dura realidad» que, según ha dicho, obliga a que «el primer y más esencial» objetivo de su Gobierno consista en la «vuelta» a esta situación.

Con ese cifra récord de paro en la UE, ha rechazado que pueda hablarse en este momento de brotes verdes en España. «Nada de brotes verdes ni nubes pasajeras ni anticipos primaverales. La realidad social y económica de nuestro país es terriblemente dura y sobre esa base tenemos que cimentar nuestras actuaciones», ha aseverado.

EL «NAUFRAGIO»

Pese a encabezar ese ránking de desempleo, Rajoy ha destacado que las políticas que ha puesto en marcha a lo largo del último año han evitado el «naufragio que amenazaba» al país, algo que, según ha indicado, ha hecho que «nadie piense hoy que España no podrá salir adelante».

«Hemos cumplido una doble tarea: evitar el naufragio que amenazaba nuestro país y, sin perder un minuto, iniciar todas las reformas que exigía nuestro sistema productivo», ha proclamado Rajoy ante los parlamentarios, cosechando un aplauso de la bancada del Grupo Popular.

NADIE APOSTABA POR ESPAÑA

A renglón seguido, Rajoy ha subrayado que esa tarea «no ha sido fácil ni agradable» y ha reconocido que «no lo ha entendido todo el mundo». «Sólo diré una cosa: entre los que nos contemplan desde fuera, nadie apostaba por España hace un año, nadie. Pues bien, nadie piensa hoy que España no podrá salir adelante», ha resaltado.

Para Rajoy, ésta es «la diferencia que va del 2011 al 2013», ya que ha defendido que en este último año las medidas adoptadas por su Ejecutivo han «dejado atrás la inminencia constante del desastre» y el país comienza ahora «a ver despejada la senda del futuro». A su entender, sería «negar la evidencia» no reconocer que «el giro que ha experimentado» la situación del país ha sido «muy considerable».

Aunque ha señalado que se ha «logrado mucho», también es «muchísimo lo que queda por hacer» antes de sentirse «satisfecho». En este punto, ha avanzado que no habrá ni un minuto de sosiego y relajación contra la crisis. «Hemos superado una etapa trascendental, la más difícil. Me alegra poder decirlo porque era muy importante que los españoles pudieran comprobar que los sacrificios no se hacen en vano», ha apostillado.

Rajoy ha recordado la alta cifra de déficit con la que se encontró al llegar al Gobierno, una herencia que, según ha reconocido, le «obligó» a realizar ajustes y le ha impedido cumplir con los compromisos electorales con los que se presentó a las elecciones generales de 2011.

Con ese panorama que dejó el PSOE, ha proseguido, tenía «gracia» que se le reprochara que dejara de lado sus promesas electorales y que no creara empleo pese a que España estaba en «recesión». «No me ha sido posible cumplir con alguno de mis compromisos electorales porque he tenido que cumplir con mi deber como presidente del Gobierno», ha proclamado.

Según ha relatado, en este primer año de Gobierno ha tenido que tomar medidas «muy duras» pero por mucho que lo fueran, «no lo podían ser tanto como que no se tomara ninguna». «Eso sí que podía ser duro –ha enfatizado–. De lo que no se habla es de los sacrificios y sufrimientos a los que habríamos estado expuestos si el Gobierno no hubiera cambiado el rumbo de las cosas».

Rajoy ha manifestado que no hace falta «mucha imaginación» para suponer lo que habría ocurrido en España si no toma esas medidas y ha agregado que «basta con mirar» a lo que ha ocurrido en otros países. Dicho esto, ha explicado que eligió esa senda para no caer en «un agujero de renuncias, estrecheces y desempleo permanente». «Todo dirigido al objetivo prioritario de no sucumbir ante la crisis. Cumplimos con nuestro deber», ha asegurado.

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