La oposición desafía al Parlamento

El hemicilo, poco después del abandono de los diputados del PSOE, AGE y BNG

La limitación de llevar invitados a las bancadas del público ha unido a los grupos de la oposición y, por primera vez esta legislatura, PSdeG, Alternativa Galega de Esquerda (AGE) y BNG protagonizaron una acción conjunta al escenificar un plante en el hemiciclo gallego que este martes se reunió para debatir los presupuestos autonómicos para este año.

Pero esta acción, que dejó al lado izquierdo del hemiciclo únicamente a los portavoces parlamentarios de AGE y BNG y al secretario xeral socialista, se sumó al desafío que nacionalistas y la coalición hicieron a la presidenta al acompañar a sus invitados –representantes del sector naval y profesores de universidad– hasta la tribuna del público.

Allí, consiguieron sentarse antes de ser desalojados tras levantar pancartas y clamar contra el Gobierno de Alberto Núñez Feijóo. De hecho, justo en el momento en el que la conselleira Elena Muñoz explicaba medidas para el naval, parte de los trabajadores presentes en la tribuna elevaron carteles en los que se podían leer diversos lemas como «di que sí», instando a decir «sí» a la construcción de un dique flotante.

Estas protestas motivaron que Pilar Rojo suspendiese el pleno durante unos minutos, una decisión que ya ha adoptado en los únicos dos plenos de la recién estrenada IX Legislatura. Precisamente, el anterior incidente protagonizado el 19 de diciembre por afectados por las preferentes y en el que se llegaron a escuchar amenazas de que «correría sangre», fue el que desencadenó la limitación interpuesta.

«Los hechos que ocurrieron suponen un gran atentado a una alta institución del Estado, no se ha respetado el marco constitucional y estatutario que nos hemos dado todos», advirtió este martes Pilar Rojo en una breve declaración ante los medios, en la que expresó  su «tristeza» por que fuesen diputados de la Cámara los que «vulnerasen» y «provocasen» los hechos «ilícitos».

 

Además, la jefa del Legislativo anunció que se adoptarán «las medidas que se consideren oportunas», sin descartar que también afecten a los diputados que acudieron con sus invitados.

También el portavoz parlamentario del PPdeG, Pedro Puy, que no intervino al inicio del pleno como sí hicieron los de la oposición en un turno de cuestiones de orden, culpabilizó a los grupos de la oposición de lo ocurrido y lamentó la «irrupción de personas no autorizadas» a la tribuna de invitados.

RATIFICAN EL RECHAZO

Pero los líderes de los grupos de la oposición, que intervinieron en el debate de presupuestos, se ratificaron en su rechazo a la decisión de Rojo y aprovecharon sus turnos para censurar la decisión de «cerrar» el Parlamento a la «pluralidad» ciudadana.

«Ustedes sigan cerrando puertas y verán cómo salen a la calle cuando tengan que salir», espetó Pachi Vázquez, quien se preguntó si la presidenta «es consciente de la gravedad de la decisión» adoptada por la que, en un «ataque de pánico, le obliga a declarar sospechosos de querer invadir el Parlamento a 2,7 millones de gallegos».

Pachi Vázquez contrapuso esta medida con que «ni siquiera» en 2005, cuando el PP condujo «a 200 alcaldes para invadir el Parlamento» y «cogían por el cuello a los policías», se adoptó una acción similar.

Por su parte, Beiras apeló a la «época de María Antonieta» para recordar las protestas «de la gente que pasaba hambre» y ha sugerido que los populares protagonizan la «mutilación política» de la Cámara autonómica.  «No va a haber Toma de la Bastilla porque la historia no se repite, pero van a salir por piernas, ya se lo dije, un día cualquiera entran los tractores, no van a llevar armas, pero sí los tractores y a ver quién les hace frente», ha apuntado

Además, el portavoz parlamentario de Alternativa Galega de Esquerda (AGE) advirtió a la presidenta de que los gallegos «son los que votaron» a los representantes del hemiciclo y le espetó: «Los ciudadanos que están fuera son tan ciudadanos como usted, y tienen los mismos derechos».

Jorquera, por su parte, justificó el plante porque el Parlamento «no puede convertirse en un club privado en el que esté reservado el derecho de admisión», y reprochó, en el turno preliminar al pleno, de que se estaba «conculcando el reflejo de la pluralidad política y social».

SINDICALISTAS Y ALCALDES

La limitación de entrar en la tribuna de invitados, unida al fuerte control policial a las puertas del Pazo do Hórreo, coincidiendo también con una protesta de trabajadores del naval,  también ha causado las primeras protestas al margen de los grupos políticos.

Así, tres sindicalistas de la CIG, de los servicios centrales de la Xunta, han elevado un escrito al Parlamento de Galicia para denunciar la «discriminación» que entienden que es «ideológica» al no poder acudir a la bancada del público en el hemiciclo gallego, mientras que «invitados del PP sí pudieron acceder» a esa tribuna.

Paralelamente, el PSdeG también ha denunciado el «veto» a cuatro alcaldes socialistas, que estaban incluidos en la lista cursada ante la Presidencia, pero fuentes parlamentarias han asegurado, a Europa Press, que no se impide la presencia de ningún cargo institucional y explicaron que no lo hicieron como regidores, sino en medio de una lista a la que no se le dio curso por la nueva medida adoptada.

Así las cosas, el hemiciclo semivacío acogió el debate de totalidad de los presupuestos, que superaron la primera fase en pleno al desecharse las enmiendas de devolución de la oposición, que con únicamente tres votos no pudo superar los 41 del Grupo del PPdeG, incluidos el del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y los de casi todos los conselleiros.

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