Dos gallegos, entre un grupo de cooperantes españoles evacuados en Tinduf

 

   Un grupo de 11 cooperantes españoles que se encontraban en Tinduf, en Argelia, desarrollando un programa educativo han sido evacuados este lunes ante la situación de riesgo para su seguridad y la de las familias que los acogían en la zona. Ha sido el Frente Polisario el que se ha encargado de los trámites.

Una de las integrantes del proyecto, la gallega Carmen Quintela, ha explicado a Europa Press que un grupo de 11 personas se trasladó el pasado 12 de enero a Tinduf para participar en un programa educativo con los refugiados de los campamentos. La iniciativa, ha indicado, no parte de una ONG española, sino que estaba organizada con el «Ministerio de Educación saharaui».

Este lunes, ha relatado, los cooperantes fueron llamados por el servicio de protocolo para una reunión en la que debían tratar nuevas medidas de seguridad, dada la situación originada a raíz de la intervención francesa en Malí y el secuestro de una planta de gas en territorio argelino por parte de una brigada terrorista.

Sin embargo, ha continuado Quintela, fueron llevados directamente al aeropuerto, en donde un delegado del Frente Polisario les explicó que consideraban que existía una situación «de peligro real» que amenazaba la seguridad de los cooperantes y de las propias familias que los acogían, por lo que habían decidido, con el Gobierno argelino, evacuarlos. Además, indicó que se procedería del mismo modo con los de otros países, salvo los de los equipos médicos.

Quintela ha explicado que el único contacto del grupo, en el que había otro joven gallego junto a ella, además de españoles procedentes de diferentes comunidades, fue con el Frente Polisario. De hecho, ha dicho haberse sentido «más protegida» por el Frente Polisario que por el Gobierno español, con el que dice que no han tenido contacto.

«El titular es que los campamentos saharauis se quedan sin ayuda, no que 11 cooperantes hayan sido repatriados», ha reivindicado Quintela, que es también periodista. Ha relatado, además, que aunque conocían la situación de la planta de gas de In Amenas y la de Malí, los cooperantes se sentían «muy tranquilos» en Tinduf y no tenían intención de abandonar las tareas.

El grupo había acudido a los campos de refugiados para dar, durante tres meses, clases de inglés, español o francés a la población. Finalmente, el proyecto se ha visto interrumpido apenas diez días después de comenzar.

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