El Costa Concordia continúa encallado a un año de su hundimiento

A un año del hundimiento del crucero Costa Concordia , del cual Francesco Schettino fue su capitán, su fama y sobrenombre «Capitán Cobarde» aún lo persiguen.

El accidente, que dejó 32 muertos y que es atribuido al capitán italiano por navegar muy rápido y muy cerca de la costa italiana de la Isla del Giglio aún no se aclara, mientras Schettino enfrenta cargos por homicidio involuntario y por abandonar la nave antes de que todos los pasajeros fueran evacuados. También están siendo investigados su segundo en el mando y otros cuatro oficiales, así como tres dirigentes de la compañía naviera Costa Cruceros.

En el marco del proceso que se inició en marzo y tras su paso por las audiencias en octubre del año pasado en Grosseto, ciudad del centro de Italia, el «Capitán Cobarde» ha sido víctima de demandas por parte de los pasajeros del navío y de lo que él llama «infames mentiras», pero también ha recibido ofertas monetarias que alcanzaron los 50.000 euros por brindar entrevistas acerca de lo ocurrido y una oferta para la publicación de un libro, que afirma ya está escribiendo y revelaría la «impactante verdad» de lo ocurrido aquel día de enero, según lo publicó el diario británico The Telegraph.

Las vistas preliminares del caso ya se han celebrado y el juicio para dirimir responsabilidades por el naufragio podría tener lugar hasta la primavera boreal de este año. Durante las primeras fases el juez encargado de la investigación ha accedido a la caja negra de la nave y a las conversaciones que quedaron grabadas entre Schettino y la Capitanía de Livorno, en las que se le ordenaba volver a bordo, según publicó la revista Gerencia de Riesgos y Seguros, de la empresa de seguros Mapfre.

De igual forma, la Fiscalía italiana ha analizado las pruebas e informes periciales que apuntan cada vez más a responsabilizar al capitán en el suceso.

Según los peritos, el capitán habría evitado informar a su tripulación acerca de la gravedad del accidente cuando, tres minutos más tarde del impacto, ya tenía constancia de la existencia de una fuga a bordo, la cual era tan grande que impedía entrar al cuarto de máquinas. La llamada telefónica que también se dispuso a la justicia italiana, se estableció 47 minutos después del impacto, y en ella se reconoció que al crucero le estaba ingresando agua, pero que la situación estaba controlada, cuando en realidad se estaba hundiendo.

La compañía Costa Cruceros se presentó como afectada en un comunicado, alegando que ni las autoridades portuarias ni la compañía fueron informadas del cambio de ruta del navío en la noche del trágico suceso, reiterando además que al momento de partir de la ciudad de Civitavecchia el Costa Concordia tenía las certificaciones en regla de acuerdo a la legislación vigente.

Por otro lado, la nave de 290 metros de largo sigue encallada en la costa de la isla italiana de Giglio, volcado a una profundidad de 15 a 20 metros, siendo ahora una atracción turística. La remoción de la nave tendrá un costo aproximado de 300 millones de euros. Según medios locales, las operaciones para la remoción en una sola pieza de la nave concluirán a finales del verano boreal de este año, y se divide en cuatro fases:

-Construcción de una plataforma submarina tras la estabilización del buque. En la parte del mismo que se encuentra fuera del mar se fijarán cajones de aire comprimido que se llenarán con agua.

-Dos grúas fijadas a la plataforma submarina tirarán de la nave, siendo ayudadas por los cajones llenos de agua.

-Una vez el barco se encuentre en su posición original, los cajones serán fijados al otro lado del casco.

-Estando los cajones de ambos lados, vaciarán el agua luego de tratarla y purificarla para proteger el medio marino, y se llenarán de aire. Cuando esté todo a flote, los restos serán remolcados a un puerto italiano.

El Costo Ambiental

El Costa Concordia impactó en la costa de la isla de Giglio, una zona marítima de gran importancia debido al paso de cetáceos y otras especies marinas protegidas, tan sólo dos horas y media después de haber zarpado desde Civitavecchia con cerca de 2.400 toneladas de combustible, lo que añadió en su momento la incertidumbre de un desastre ecológico. Ante esto, el Ministerio de Medio Ambiente italiano declaró el estado de emergencia y limitó el tráfico en la zona, instalando además un cinturón de seguridad alrededor del buque, compuesto por 900 flotadores para que absorbieran salidas de carburante.

A pesar de haber sido recuperado el combustible y de las declaraciones oficiales de la Agencia Regional para la Protección Medioambiental de Toscana (ARPAT), según las cuales «no tuvieron lugar fenómenos significativos de contaminación» en la zona, tras la remoción total del crucero se deberán realizar actividades de limpieza del fondo marino para determinar su estado y reimplantar la flora marina afectada.

Es necesarios estar conectado para escribir un comentario Conectar