«Prestige»: la compañía Smit era partidaria de llevarlo a la costa

   Wytse Huismans, capitán de Smit Salvage –empresa contratada por la empresa armadora del ‘Prestige’– ha manifestado que el barco pudo haberse salvado si al día siguiente del siniestro –el 13 de noviembre de 2002– se hubiese llevado a una ensenada, según ha reconocido a preguntas del abogado de Nunca Máis, Pedro Trepat, en el juicio que se celebra por la catástrofe marítima.

   Mientras, el práctico danés que pilotó el ‘Prestige’ el 6 de noviembre de 2002 –siete días antes del accidente–, dijo no haber detectado «irregularidades» cuando estuvo a bordo, aunque, en su opinión, el buque estaba para el «desguace».

   Sin embargo, ha admitido que «en gran medida» tuvo esa apreciación por las fotografías que le exhibieron en el juicio que se celebró en Estados Unidos, tras la demanda interpuesta por el Gobierno español contra ABS, la clasificadora que certificó que el ‘Prestige’ era apto para navegar.

   Tras el paréntesis de las navidades, el juicio se ha reanudado con la declaración del práctico danés Jens Joergen Thuessen, a través de videconferencia. A preguntas del fiscal, ha ratificado que el ‘Prestige’ era «el peor» barco en el que había estado y ha llegado a tildar de «interminable» la lista de mejoras.

ESTADO DEL BUQUE

   Sin embargo, a preguntas del abogado del capitán del ‘Prestige’, José María Ruiz Soroa, ha admitido que esta apreciación la tuvo a raíz de las fotos que le exhibieron en el juicio que se celebró en Estados Unidos y por el estado del cuarto de baño del camarote del armador,  «que suele ser el más lujoso de un buque», ha apostillado al detallar que había baldosas sueltas y «corrosión» en la cabina de la ducha.

   Sobre las fotografías –de las que el abogado José María Ruiz Soroa ha precisado que fueron tomadas antes de que el barco fuese llevado a los astilleros de China para su reparación–, ha insistido en que reforzaron su «sospecha». Por eso, ha dicho que no le «sorprendió» el accidente.

   No obstante, este testigo ha admitido que no observó «ninguna irregularidad» sobre la estructura o la navegación durante las aproximadamente 20 horas que estuvo a bordo del ‘Prestige’ para ayudar en el tránsito del buque por las costas danesas.

   Con todo, se ha mostrado convencido de que, si hubiera entrado en un puerto danés o en otro europeo «no habría tenido permiso para volver a navegar», ha remarcado.

RUMBO HACIA «EL OCÉANO»

   Por su parte, el capitán de la empresa de rescate Smit Salvage, Wytse Huismans, –que subió al barco el 15 de noviembre– ha considerado que no era «aceptable» el rumbo noroeste fijado por las autoridades españolas, porque le llevaba «al océano» y hacia «el mal tiempo».

   Por ello, ha apuntado que su decisión fue cambiar a un rumbo «más de componente sur», ha precisado. Así, antes de embarcar, ha señalado que pensó en llevarlo a Gibraltar o las Islas de Cabo Verde, pero que, a su llegada, comprobó que el barco estaba «en malas condiciones».

   En su declaración, Huismans ha reconocido que «técnicamente» no fue «buena» la decisión del capitán, Apostolos Mangouras, de proceder al lastrado de los tanques con agua para corregir la escora, pero también la decisión de alejarlo de la costa.

   A preguntas del abogado de Nunca Máis, Pedro Trepat, ha tildado de «obvio» que esta decisión aumentó los daños estructurales y también el vertido de fuel, mientras que ha considerado que el barco pudo «salvarse» si el día 14 se hubiese llevado a las ensenadas de Corcubión o Fisterra.

   También ha reconocido que su «esperanza» era que las autoridades españolas les dejasen entrar en «aguas abrigadas» de A Coruña. «Mi meta era ir a un sitio de abrigo», ha indicado este experto para quien acercarse más a la costa «hubiera facilitado las operaciones de rescate». Huismans ha admitido, no obstante, que existía riesgo de que el barco partiera, pero este era «mayor» en alta mar.

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