El esperado espectáculo anual del desfile de Victoria’s Secret

La marca estadounidense de ropa interior Victoria’s Secret fundó el desfile en 1995 y, gracias a una gigantesca campaña publicitaria, lo convirtió en el mayor espectáculo de lencería del mundo.

Cientos de expertos del sector, blogueros y periodistas se reunen en Lexington Avenue en Manhattan para no perderse el Victoria’s Secret Extravaganza.

Supermodelos como Heidi Klum, Gisele Bündchen, Tyra Banks, Helena Christensen, Karolína Kurková o Adriana Lima han sido “ángeles” en ropa interior sobre la pasarela.

Junto a ellas, también han desfilado estrellas como las Spice Girls, Kanye West, Katy Perry o los Black Eyed Peas.

En 2007, el desfile llevó a Victoria’s Secret a convertirse en la primera marca con una estrella en el Paseo de la Fama.

El imperio, que data de hace más de tres décadas y comenzó vendiendo ropa interior masculina, factura anualmente en torno a 5 mil millones de dólares.

El año pasado, casi 12 millones de personas vieron el espectáculo en la televisión estadounidense.

En el desfile de este año, que se emitirá mañana, podrá verse a top models como Miranda Kerr y Alessandra Ambrosio.

Rihanna, Bruno Mars y Justin Bieber se encargan de poner la nota musical.

Pero el espectáculo no se retransmite en directo, y para poder presenciar el desfile el único acceso es a través de la gélida avenida Lexington. Para las más de mil acreditaciones sólo de prensa hay 10 veces más solicitudes, señala Victoria’s Secret.

Desde hace años, el desfile tiene lugar en un cuartel del ejército en Manhattan.

Al otro lado de los muros de esta “catedral de la lencería” el ambiente es sombrío, las gruesas paredes adquieren un tono ocre y verdoso.

“Hemos estado en Cannes y Los Ángeles, pero aquí es todo más práctico”, cuenta Andrew, que hace de guía por el laberíntico edificio de varios pisos y más de un siglo de antigüedad.

“Todo es un poco surrealista”, dice Andrew. “Y este año, de alguna forma es algo más incómodo. Tras el huracán Sandy los soldados tienen mucho trabajo con la reconstrucción y me temo que molestamos un poco”, añade.

Desde la puerta trasera que da acceso a la entrada todo se ve en rosa y azul. La pasarela ya está lista, se están haciendo pruebas de luz y sonido, pero a las modelos aún les queda. Su día empieza en torno a las 10 de la mañana y tras horas de estilismo, sobre las 16:00 están preparadas para el primer desfile. Después, de nuevo tras horas de estilismo, comienza el segundo, a las 20:00.

Los videos y fotografías del desfile irán luego a parar a todo el mundo y a los escaparates de todas las tiendas de la cadena, sólo en EU hay unas mil.

A través de las oscuras escaleras y pasillos con suelo de linóleo se accede luego a una gran sala, y de pronto, todos los “ángeles” están allí: Adriana Lima, Miranda Kerr, Alessandra Ambrosio y Doutzen Kroes, envueltas en batas de seda rosa rodeadas de espejos y de un gigantesco enjambre de peluqueros, estilistas, camareros, camarógrafos, fotógrafos y periodistas.

Permitir mirar entre bastidores forma parte de la cuidada imagen del espectáculo en torno a los “ángeles” y, según los medios, permite recaudar a la empresa cuantiosas sumas.

Del techo saltan bailarines, y luego Rihanna, Justin Bieber y Bruno Mars cantan rodeados de modelos, dos temas cada uno. Al final, globos y confeti llenan la pasarela. Después, el “sueño de cualquier adolescente”, como lo describió Newsweek, llega a su fin. Y fuera siguen cayendo copos de nieve.

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