El mejillón y la almeja se ven afectados por la acidificación del Atlántico, según el CSIC

Ria de Ares

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), a través del Grupo Ecofisiología, biomarcadores y gestión sostenible de bivalvos (Instituto de Investigaciones Marinas), ha evaluado los efectos de la acidificación oceánica derivados del cambio climático en la almeja fina (Ruditapes decussatus) y el mejillón (Mytilus galloprovincialis), y los resultados obtenidos revelan que la absorción por parte del océano del CO2 atmosférico y el descenso del pH tiene efectos en la fisiología de estas especies y en su potencial de crecimiento.
Los trabajos de investigación que han conducido a estos resultados, publicados en la revista SCI Marine Ecology Progress Series, se enmarcan en el proyecto europeo “The integrated impacts of marine acidification, temperature and precipitation changes on bivalve coastal biodiversity and fisheries: How to adapt?”, integrado en la Red del Espacio Europeo de Investigación en Cambio Climático CIRCLE.

Trabajos a bordo de embarcaciones del CSIC

El proyecto comenzó en 2008 y está liderado por el CSIC a través del Grupo Ecofisiología, biomarcadores y gestión sostenible de Bivalvos (Ecophysiology, Biomarkes and Sustainable Management of Bivalves- EsMaBa) con la participación del Centro de Ciências do Mar (Universidade do Algarve), la Universidad de Padova (Italia) y la Universidad de Túnez.

CONSECUENCIAS EN JUVENILES DE ALMEJA Y MEJILLÓN

“Los océanos desenvuelven un papel determinante en la mitigación del cambio climático al disolver hasta un 50% del carbono antropogénico (CO2) que procede de la atmósfera. Esta acción tiene sus contrapartidas para el medio marino, porque altera la química del carbono inorgánico del agua de mar”, explica María José Fernández Reiriz, investigadora científica del CSIC y responsable del Grupo Ecofisiología, biomarcadores y gestión sostenible de Bivalvos del IIM.
Ante esta problemática, y teniendo en cuenta las previsiones de incremento de CO2, la comunidad científica está intentando determinar qué especies pueden verse más afectadas por la acidificación oceánica.
“Dado que la almeja y el mejillón son moluscos bivalvos de notable interés comercial para Galicia, constituyen las dos principales especies sobre las que llevamos trabajando durante más de 30 años en el Grupo y hasta la fecha no se había profundizado en cómo pueden verse afectadas por la acidificación oceánica, las hemos seleccionado como objeto de estudio para estas primeras investigaciones. Investigaciones que esperamos continuar, puesto que consideramos fundamental profundizar en el impacto del cambio climático en los organismos y los ecosistemas marinos”, dice María José Fernández Reiriz.
El grupo investigador, integrado por personal del CSIC en el IIM, del CCMAR y de la USC, ha evaluado los efectos de la acidificación oceánica con una perspectiva integrada.
Los juveniles de almeja se expusieron durante 87 días al nivel de pH actual de la Ría Formosa (Portugal) y a 2 niveles de pH reducido (0,4 y con 0,7 unidades). Este último nivel de acidificación es al que, según predicciones científicas, se podría llegar en el año 2300.
“Hemos observado un menor potencial de crecimiento (scope for growth) derivado del impacto de la acidificación sobre sus parámetros fisiológicos de entrada de energía, puesto que se reducen a la vez que se incrementa su catabolismo proteico. Por tanto, si bien los juveniles de almeja fina resisten a los cambios en los niveles de pH, estos cambios reducen las tasas de ingestión de alimento y respiración e incrementan la de excreción de amonio, lo que ralentiza su crecimiento”, explican los científicos.
Los juveniles de mejillón se expusieron durante 78 días al nivel de pH actual de la Ría Formosa (Portugal) y a 2 niveles de pH reducido (0,3 y 0,6 unidades). “En este caso, hemos observado que los efectos de la acidificación del agua de mar no inciden en los parámetros fisiológicos de incorporación de energía pero si actúan incrementando la eficiencia de absorción del alimento y compensando las pérdidas de energía derivadas del catabolismo proteico. El resultado son potenciales de crecimiento para el mejillón iguales o superiores en agua de mar de pH más ácido que la observada en agua de mar control” explican los científicos, quienes añaden que “estos resultados se explican, en parte, porque el mejillón esta adaptado a ciclos de emersión e inmersión y por ello equipado con mecanismos dinámicos que detectan y responden a fluctuaciones de variables ambientales”.
“Estos resultados permiten establecer que el cambio climático provoca alteraciones en la fisiología alimentaria y digestiva de los bivalvos estudiados y que, si se cumplen las predicciones científicas, estas alteraciones serán diferentes para ambas especies. Así, mientras que los efectos de la acidificación del mar pueden alterar gravemente la viabilidad de las poblaciones de almeja fina, en el caso del mejillón se observa una adaptabilidad que repercute positivamente en su crecimiento potencial,”, concluyen.

GRUPO ECOFISIOLOGÍA DE BIVALBOS
Se creó en el año 1986 y desarrolla la línea de investigación “Modelos ecofisiológicos, biomarcadores, capacidad de carga de los ecosistemas e impacto del cambio global en bivalvos”.
Sus áreas de investigación son la ecología y la bioquímica de los moluscos bivalvos, así como el estudio de la optimización de los sistemas de cultivo de mejillón en batea en las rías gallegas.
Sus objetivos son proporcionar conocimiento científico que contribuya a alcanzar una gestión ecológica sostenible de explotaciones industriales de cultivo de moluscos, y formar a expertos que puedan satisfacer las demandas futuras de asesoramiento y estudio en el ámbito de la miticultura.
Además de proyectos de investigación financiados por el Plan Nacional, la Xunta de Galicia o la UE, el grupo realiza desde su constitución proyectos de investigación industriales, bien con las principales organizaciones empresariales del sector mejillonero (OPMAR, Consello del Mejillon de Galicia), y desde 1991 hasta la actualidad con la mayor empresa mejillonera de Galicia, PROINSA, en la ría de Ares-Betanzos a través de los que se han establecido los principales aspectos sobre los que intervenir en la industria mejillonera para optimizar la producción con criterios de sostenibilidad.

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