Llegan a Lavacolla los primeros niños rusos en acogida

 

No se conocen, pero se abrazan

 

Un grupo de 45 niños rusos ha llegado este martes, sobre las 13.00 horas, al aeropuerto compostelano de Lavacolla, procedente de Nueva York y con el objetivo de pasar los próximos dos meses en Galicia. Sus familias de acogida les han esperado en una sala de la terminal, donde se han sucedido los abrazos en lo que para la mayoría supone un reencuentro.

Es el caso de Julia, de 10 años, que se propone como meta «hacer todo» lo posible en sus terceras vacaciones en A Coruña, junto a sus padres y hermanas de acogida que la recibieron «muy contentos». La mayor de las niñas, Yaiza, incluso preparó un cartel de bienvenida y aseguró a los periodistas que Julia para ella es como su hermana.

El programa de acogida que la asociación Ledicia Cativa organiza en Galicia trae este año a 77 niños procedentes de la región rusa de Briansk y de otras zonas afectadas por desastres medioambientales y socieconómicos.

Llegarán en dos vuelos, pues el segundo, con los 32 niños ‘de Chernóbyl’ restantes, tiene previsto su aterrizaje a las 23.55 horas de este mismo martes.

«SE TE CAEN LAS LÁGRIMAS»

Konstantin, también de 10 años, pasará el verano en A Coruña por cuarto año consecutivo. La madre de acogida ha confesado que «se te caen las lágrimas» tanto al verlos llegar, comprobando todo lo que crecieron y «lo grandecitos que están», como cuando se van, por la pena de no volver a verlos hasta el año siguiente.

Él, entre juegos con su hermano de acogida, ha asegurado que ir a la playa es lo que más le gusta hacer durante estos dos meses en Galicia.

Para la hermana mayor de Katia, sin embargo, este es su primer año en la Comunidad Autónoma, por lo que ha preferido no hablar ante las cámaras porque, según ha dicho en preciso español, le da «vergüenza». La pequeña Katia, de 7 años, sí que se ha atrevido hasta a posar para los fotógrafos.

Después de un largo rato organizándose en la sala de uso restringido del aeropuerto en la que fueron recibidos –tal y como exige la normativa rusa y como ha solicitado la Asociación Ledicia Cativa–, todos estos niños han comenzado un periodo de dos meses en el que el objetivo es disfrutar del verano en Galicia y participar en procesos recuperativos de salud.

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