Les sobran ofertas de trabajo

 

Un sol de primavera londinense congregó el pasado fin de semana a un nutrido número de expatriados españoles en torno a una barbacoa. Muchos no se conocían, pero pronto notaron con sorpresa que una gran mayoría dominaban un mismo lenguaje: la programación.

“Me pagan más de lo que merezco”, comentaba Félix, un programador en su treintena, “cuando estaba en España era mileurista y mi hermano ganaba más que yo como repartidor en una pizzería de lujo”.

“Sin embargo, aquí me pagan bien por hacer cosas muy fáciles y me llaman de empresas sin siquiera haber solicitado el empleo”.

A su lado, Montse, que no es programadora sino publicista y especializada en marketing digital y gestión de redes, le daba la razón. A ella, contó, le sobraba el trabajo. A continuación, ambos entablaron un debate sobre nuevos lenguajes informáticos que culminó con un brindis de sangría.

Fuga de cerebros informáticos

Aunque no hay cifras oficiales, la fuga de ingenieros informáticos al extranjero es cada vez más notoria en España. En Estados Unidos por ejemplo, según Javier Pagés, presidente de la Federación de Asociaciones de Ingenieros Informáticos en España, la green card se la suministran con facilidad.

Allí les esperan sueldos de entre 70 y 80.000 dólares anuales.

En Alemania, la canciller Angela Merkel realizó una invitación abierta a todo aquel “IT”, (tal y como se conoce en inglés a los especialistas en informática) interesado en hacer las maletas.

Y no es que en España no encuentren trabajo; al contrario, apenas un 2% está desempleado, pero, de acuerdo con Pagés, “tienen bajos salarios, bajo reconocimiento y nula progresión de carrera”.

“¿Qué se está haciendo ante la fuga de informáticos?”, dice Pagés, “importarlos de latinoamérica a precios latinoamericanos. Así el español compite con informáticos de Venezuela, Colombia, Perú y Argentina”.

No obstante, los latinoamericanos también se lo están pensando. “Están empezando a retornar porque la situación está siendo mejor en sus países”.

Programación en la Nube

La razón de este fenómeno, apuntó, es el advenimiento de la programación en la nube, que se estima generará 15 millones de empleos en Europa de aquí al 2020, 800.000 vinculados a la nube.

Otro de los elementos que está inflando los salarios ofrecidos a este tipo de profesionales es la gran carestía de personas estudiando carreras técnicas.

“Hay una carencia brutal de gente que desee formarse en nuevas tecnologías, porque son carreras complejas y socialmente no están bien vistas, no son cool“, apuntó Pagés.

Hace poco más de una semana, la publicación especializada en informática Tech Republic, se hacía eco de lo que llamó “la crisis de informáticos” en Reino Unido.

Según se detalló, este país necesita emplear al año una media de 110.000 informáticos y el número de personas estudiando este tipo de carreras es bastante inferior al necesario.

En Estados Unidos, afrontan el mismo dilema y, por ello, incluso están tratando de incitar el interés femenino.

Allí las mujeres cada vez se muestran menos interesadas por este tipo de carreras, y han pasado de conformar el 36% de la fuerza laboral en este sector en 1991 al 25% en 2009, según el Centro Nacional de las Mujeres y Tecnología de la Información en Estados Unidos.

Así que recientemente se creó el grupo Advancing Women in IT Community (AWIT), con el fin de potenciar a las mujeres con el conocimiento y las habilidades necesarias para tener exitosas carreras como IT.

“Hay una serie de iniciativas para hacer interesante las carreras de tecnología a las mujeres”, explica Pagés. “En los últimos años, en las películas que hacen en Hollywood y series de televisión tipo CSI siempre emplean a un personaje clave con componente tecnológico que es una mujer”.

Incluso en 2010, la casa de juguetes Mattel sacó por primera vez una versión de la “”, con PC portátil rosa y micrófono bluethooth incorporado.

Volviendo a la fuga de este tipo de profesionales, Pagés alerta que una España en plena crisis está desaprovechando una “mina de oro”.

El problema dice, es que España no sólo ofrece malas condiciones laborales a su capital humano sino que se dedica más a los servicios prestados a empresas de tecnología extranjeras, en lugar de desarrollar software propio.

En consecuencia, el país europeo invierte millones al año en formar a ingenieros informáticos de calidad en las universidades públicas. Pero muchos de esos profesionales se marchan y solo vuelven al país de vacaciones.

“No es que vengan las empresas extranjeras y se lleven el oro, es que se lo damos refinado”, finalizó.

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