Estudio: Carne roja con moderación

Sucumbir a la tentación de la carne tiene sus riesgos. Más aún cuando es roja, ya sea en forma de chuletón o en las socorridas salchichas. Numerosos estudios vinculan el consumo de carne roja (cordero, ternera, buey o cerdo) y sus derivados (embutido, salchichas, bacon…) con un mayor riesgo de morir de cáncer o de un ataque al corazón o un infarto. Un nuevo estudio, uno de los más amplias y extensos realizados hasta la fecha, confirma las sospechas y proporciona suficiente evidencia científica para pedir a los consumidores que cambien de hábitos nutricionales por el bien de su salud.

La nueva investigación viene avalada por Escuela de Salud Pública de Harvard (Estados Unidos) que recopiló los datos de dos grandes estudios epidemiológicos de larga duración. Uno de ellos incluía a 37.689 varones de más de 22 años de edad y el segundo a 83.644 mujeres durante más de 28 años. En ambos estudios se preguntaba por la dieta con cuestionarios que se repetían cada cuatro años.

El consumo regular de carne roja, sobre todo procesada, fue asociado a un mayor riesgo de morir de forma prematura, bien por algún tipo de cáncer o por enfermedad cardiovascular. Consumir diariamente una porción de carne (del tamaño de un mazo de naipes) fue asociado a tener un 13% más de riesgo de morir y hasta un 20% de peligro cuando el consumo diario era de carne procesada (un perrito caliente o dos lonchas de bacon). Cuando los investigadores miraron la causa de la muerte, el riesgo se disparaba al 21% para los problemas de corazón y al 16% el cáncer.

Por el contrario los participantes en el estudio que recurrían a otra fuente de proteínas más saludable (pescado, carne de ave o conejo, nueces o legumbres, cereales integrales) tenían menos posibilidades estadísticas de morir de forma prematura.

Es necesarios estar conectado para escribir un comentario Conectar