El tesoro de «la Mercedes» no nos sacará de la crisis

 

Los dos aviones Hércules del Ejército del Aire que trasladan el cargamento del pecio ‘Nuestra Señora de las Mercedes’ tienen previsto aterrizar en España a mediodía de hoy.

Los dos Hércules con el tesoro, que partieron de Florida con dirección a España a las 18.15 horas de este viernes, aterrizarán a las 12.00 horas de este sábado en la base área de Torrejón de Ardoz, en Madrid.

El tesoro, uno de los mayores jamás encontrados, será catalogado como patrimonio cultural y, como otras piezas históricas y artísticas, el Estado no sólo no puede deshacerse de él sino que además tiene la obligación legal de protegerlo.

«La filosofía no es sacar rendimiento económico sino un conocimiento científico que se pueda divulgar», según explica Jesús Gálvez, jefe del grupo de Investigación de Patrimonio Histórico de la Guardia Civil, especializado en perseguir el robo y expolio de los tesoros españoles.

La doctora María del Rocío Flores, profesora de la Universidad Rey Juan Carlos y experta en contabilidad de Patrimonio Cultural, considera ridícula la suposición de que el fastuoso tesoro de los barcos españoles pudiese ser utilizado para sanear las cuentas del Estado en tiempos de crisis.

Mientras que empresas privadas como Odyssey Marine Explorations pueden lucrarse con estos hallazgos, el único negocio posible para las administraciones públicas es la exposición o la investigación científica. Ni siquiera en el supuesto de que la deuda pública española tuviese que hacer frente a un pago con otro país, jamás podría recurrir a este tipo de patrimonio, según señala la experta.

Mucho se ha especulado sobre el valor del tesoro que albergaba la fragata Nuestra Señora de las Mercedes y es posible que quede recogido literalmente como incalculable.

Según explica Flores, se trata de un concepto contable muy complicado. Ni la tasación ni las fórmulas para determinar su valor están muy desarrollados a nivel nacional e internacional, y el criterio subjetivo de los profesionales que se encargan de ello juega un papel clave.

Si no se tuviera en cuenta el componente histórico, su tasación respecto al valor actual oro y la plata sería fácil, pero el hecho de que sean piezas antiguas incrementa su valor.

«Todo ello dificulta que los bienes se reflejen en las cuentas públicas y las administraciones pueden llegar a declararse incapaces de valorarlos, lo que les eximiría de recogerlos en sus balances, tan sólo serían inventariados», afirma la académica.

Desde que comenzó el litigio por el tesoro de Nuestra Señora de las Mercedes con la empresa estadounidense de exploración submarina Odyssey, España ha redoblado la vigilancia de sus barcos hundidos, poniendo especial celo en que sus contenidos no abandonen las aguas territoriales.

El objetivo, aseguran, no es tanto el costoso fin de recuperar tesoros sino protegerlos y evitar su expolio. A través de patrullas marítimas, cámaras y radares de situación, se rastrean y peinan las aguas nacionales vigilando las actividades sospechosas en torno a los pecios -es decir los restos de naufragios- que tienen localizados.

Unos 3.000 barcos podrían estar hundidos en las aguas territoriales españolas, según un documento militar elaborado en 2009 en el marco del Plan Nacional para la Protección del Patrimonio Arqueológico Subacuático.

España tardará años en estudiar todos estos pecios, por la cuidadosa labor arqueológica con que tienen que llevarse a cabo y el costo que supone recuperarlos. «Estudiarlos es muy costoso, expoliarlos es muy fácil», enfatiza el comandante Gálvez.

Sumergidos en las profundidades de las aguas española, se calcula que todavía descansa oro y plata por valor de 110.000 millones de euros. Una caja fuerte submarina que España vigila ahora con más esmero que nunca.

 

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