Ya son 50 lo muertos y cerca de 700 los heridos en el accidente ferroviario de Buenos Aires

El Gobierno argentino ha declarado dos días de duelo nacional y la suspensión de los festejos de carnaval por la tragedia ferroviaria que sacudió hoy el país y que dejó 50 muertos y 676 heridos en el corazón de Buenos Aires por causas que aún se investigan.

El siniestro, el tercer mayor accidente ferroviario en la historia de Argentina, ocurrió a las 8.30 hora local (11.30 GMT) cuando un tren que procedía de la localidad bonaerense de Moreno se incrustó en una de las cabeceras de la terminal ferroviaria de Once, en la capital del país.

El convoy, de ocho vagones, transportaba a unos 1.200 pasajeros, en su mayoría trabajadores que acudían a sus puestos en Buenos Aires y entró en la estación a unos 26 kilómetros por hora.

En las últimas horas se conoció la imágen detallada del suceso recogida por una cámara de seguridad, que se produce en este video a cámara lenta

Cientos de pasajeros viajaban de pie y pegados a las puertas de los vagones para saltar al andén en la populosa estación de Once, una de las tres más importantes de la ciudad, utilizada cada día por miles de viajeros.

El secretario argentino de Transporte, Juan Pablo Schiavi, admitió que se investigan las causas del siniestro y adelantó que en en los dos primeros vagones -los más afectados por el impacto- había más gente que la capacidad estipulada, lo que provocó que el accidente «tomara el ribete de una tragedia de muchísima gravedad».

«El tren entró a una velocidad habitual. Ahí está la parte del accidente, la incógnita o la responsabilidad. No sabemos qué ocurrió en los últimos 40 metros. El conductor estaba en su puesto y el tren no paró», dijo el funcionario en rueda de prensa.

Más de un centenar de ambulancias y dos helicópteros participaron en las tareas de rescate para evacuar a los heridos a distintos hospitales de la ciudad.

Los equipos de rescate trabajaron durante más de cuatro horas en la estación y tuvieron que cortar los techos de los vagones para evacuar a las víctimas.

Según el último informe oficial, 676 pasajeros resultaron heridos, de los cuales unos 460 permanecen ingresados en diferentes hospitales de la capital, al menos 200 de ellos en estado grave.

Entre los supervivientes está el conductor del tren, ingresado en una unidad de cuidados intensivos, un trabajador de 28 de años, con antecedentes «muy buenos» en su hoja de servicios, según Schiavi.

El Gobierno de Cristina Fernández, responsable de los controles a los servicios ferroviarios, aseguró que hará una investigación técnica y administrativa «muy profunda» sobre lo ocurrido.

También prometió aportar al juez del caso, Claudio Bonadío, los registros de grabación de voz de la cabina del conductor, de la cámara de vídeo que llevaba la locomotora y de otras cámaras de la estación de Once.

Dirigentes sindicales se apresuraron a declarar que el tren siniestrado forma parte de un lote de la marca Toshiba con entre 40 y 50 años de antigüedad y denunciaron, una vez más, el estado de la red de ferrocarriles del país, en manos de empresas privadas.

Pese a las horas transcurridas desde el accidente, familiares de pasajeros continúan buscando a sus seres queridos en los hospitales de la ciudad.

 

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