Cambio atención sanitaria por arte

 

El Hospital Lincoln del Bronx acaba de impulsar un programa que ofrece atención médica gratuita a artistas de todas las disciplinas que no tengan un seguro médico privado y que estén dispuestos a compartir su talento con los pacientes y los médicos.

«Los artistas ganan puntos y los pueden cambiar por chequeos médicos rutinarios, pruebas de laboratorio, recetas y operaciones», explica una portavoz del hospital a BBC Mundo, que remarca que en la primera semana de funcionamiento de esta iniciativa han recibido solicitudes «a montones»; unas doscientas.

Momento de la presentación del programa "Intercambio Artístico" el pasado 25 de enero

«Ahora tenemos que estudiar sus perfiles para encontrarles una tarea en el hospital» indica. Organizar obras de teatro en el departamento de pediatría, impartir clases de música en geriatría, pintar murales para los pasillos del edificio u ofrecer conciertos son algunas de las actividades a realizar.

Los participantes recibirán puntos por valor de 40 dólares por hora trabajada y los podrán cambiar por los servicios médicos que necesiten.

El Bronx es el barrio de muchas compañías de teatro y de músicos de hip hop. La mayoría de artistas que viven ahí no tienen contrato laboral y no pueden pagar los seguros médicos para freelance, que tienen un costo medio de US$500 mensuales.

Con la creación del programa de intercambio de arte por atención médica el Hospital Lincoln sigue los pasos de otro hospital público de Nueva York, el Hospital Woodhull, situado en Williamsburg, Brooklyn.

Williamsburg es otro importante foco de creativos, e impulsó un programa similar en el inicio de la actual recesión económica. «Creé el programa cuando conocí a dos artistas embarazadas que no se habían hecho ningún tipo de prueba y me percaté de que los creativos del barrio no tenían acceso a nuestro hospital», afirma el doctor Edward Fishkin, director médico del Hospital Woodhull e impulsor del programa.

«En momentos de recesión como el actual se necesitan iniciativas originales como ésta», indica Fishkin a BBC Mundo, que cree que el programa es beneficioso para los artistas pero también para médicos y pacientes.

En el proyecto participan fotógrafos que retratan a recién nacidos, músicos y bailarines que actúan para los enfermos, y actores que ayudan a los médicos en sus cursos de formación e interpretan el papel de pacientes y familiares para que los facultativos aprendan a explicar diagnósticos, dar malas noticias o a lidiar con situaciones complejas.

Algunas propuestas son rechazadas. «Un pintor nos ofrecía una obra que en el mercado se vende por más de US$10.000 y la quería cambiar por atención médica pero esta no es la filosofía del programa», explica Fishkin, que prefiere que los artistas «estén en contacto con médicos y pacientes, y llenen el hospital de creatividad y energía».

«No sabíamos cómo motivar a nuestros pacientes para que utilicen las escaleras en vez del ascensor y hagan ejercicio», recuerda el médico. Un pintor convirtió las escaleras del hospital en un parque temático de la naturaleza.

«Es importante que los artistas sepan que las puertas de los hospitales públicos de Nueva York están abiertas y que los vamos a tratar», explica el doctor.

Participan en su programa más de 800 creativos. Y fue Laura Colby, una ex bailarina y directora de una agencia que representa a compañías de teatro y de danza, quien lo ayudó a contactar con organizaciones, centros culturales y agentes.

La ex bailarina conocía muchos casos de artistas sin acceso a atención médica. «Hablé con muchos conocidos y todos hacían la misma pregunta: ¿dónde está la trampa?», contó Colby a BBC Mundo.

La representante remarca que la mayoría de bailarines, músicos y actores están acostumbrados a la dureza del «no» y a ser rechazados cuando se presentan a una prueba o mandan alguna propuesta.

«No se podían creer que los hospitales públicos de Nueva York los atenderían sin pedirles un seguro médico o su última declaración de impuestos», añade y puntualiza que la mayoría de los artistas no tienen contratos de trabajo ni ingresos fijos. Desde el inicio de la crisis ha aumentado el número de artistas que son freelance. Otros son extranjeros y viven en Estados Unidos sin papeles.

Colby resalta que los artistas encuentran formas creativas de pagar por los servicios médicos. «Un matrimonio de bailarines actuó en el vestíbulo principal del hospital, y transformó un lugar de paso en el que normalmente se palpa el caos, el nerviosismo y la tensión, en un sitio mágico».

Fuente: BBC

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