Somalia, fin de la hambruna

 

Naciones Unidas señala que la hambruna en Somalia, declarada oficialmente en julio del año pasado, ha terminado

El organismo detalla que las condiciones han mejorado gracias a una buena cosecha y a una asistencia humanitaria significativa.

«Los logros son frágiles y se revertirán si no continúa el apoyo» al país del Cuerno de África, subrayó el coordinador de Asuntos Humanitarios de la ONU para Somalia, Mark Bowden, en un comunicado emitido en Nairobi. «Millones de personas todavía necesitan comida, agua limpia, refugio y otras asistencias para sobrevivir, y se espera que la situación se deteriore en mayo», dijo Bowden.

Miles de personas han muerto en Somalia como consecuencia de la hambruna.

La difícil situación humanitaria de Somalia se agrava, además, por el conflicto que vive el país desde hace dos décadas. Desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, Somalia sufre una guerra civil y carece de un Gobierno efectivo en un país en manos de señores de la guerra tribales, milicias fundamentalistas islámicas y bandas de delincuentes armados.

La actriz Angelina Jolie, embajadora de buena voluntad de ACNUR, lanzó un mensaje de llamada a la ayuda con motivo del aniversario del día del refugiado:

¿Qué es una hambruna?

La ONU utiliza un marco de cinco niveles, llamado Marco integrado de clasificación de la seguridad alimentaria (IPC), desarrollado por varias ONG entre las que se encuentra Oxfam, para evaluar la seguridad alimentaria de un país. Para llegar al Nivel 5 – hambruna/catástrofe humanitaria- es necesario que más de dos de cada 10.000 personas mueran cada día, que las tasas de desnutrición aguda estén por encima del 30 %, que todo el ganado muera, y que haya menos de 2100 kilocalorías de alimentos y 4 litros de agua disponibles por persona al día.

Oxfam publicó en octubre de 2009 un documento sobre Etiopía y las regiones vecinas donde se preguntaba, ¿qué se puede hacer para evitar que la próxima sequía se convierta en un desastre? Se reconoció entonces que la ayuda humanitaria salvaban vidas, pero que no representaba una solución rentable y que, por si sola, no ayudaban a la gente a resistir el siguiente golpe.

Somalia map, courtesy Lonely Planet.En el momento en que la ONU declara una hambruna ya es una señal de gran magnitud de que ya se han perdido muchas vidas humanas. Ahora únicamente  podemos asegurar que la ayuda llegue rápido y de manera apropiada para evitar que la situación empeore. Además, no sólo debemos saber por qué esta hambruna ocurrió, sino también cuándo se repetirá. Y, ¿cómo podemos prevenir la siguiente?

Las causas de las hambrunas

Las hambrunas son el resultado de la combinación de un «triple fracaso»

  1.     El fracaso en la producción: en Somalia, una sequía de dos años (un fenómeno ahora clasificado como el año más seco en los últimos 60 años) ha causado una inflación en los alimentos sin precedentes, en particular ahora que las expectativas de éxito de la próxima cosecha son sólo del 50% . Somalia ya tenía niveles de desnutrición y mortalidad prematura tan altos como para estar en un estado «normalizado» de emergencia permanente. Esto se aplica también en las bolsas a lo largo de toda la región.
  2.     Fracaso en la capacidad para tener acceso a alimentos: la sequía ha aniquilado el bien más importante de los pastores: el ganado (un porcentaje de mortalidad de animales por encima del 90% en algunas áreas), reduciendo aún más su poder adquisitivo. Además, el conflicto interno en Somalia ha hecho del desarrollo una tarea casi imposible de alcanzar y que los datos sean difícil de obtener de manera segura y fiable.
  3.     Fracaso en la respuesta: por debajo de todo está la incapacidad del gobierno de Somalia y sus donantes para enfrentar la pobreza crónica del país, la cual ha marginado a personas vulnerables y, sobre todo, ha debilitado su capacidad para lidiar con ella. Ha habido una falta de inversión en servicios sociales e infraestructura básica, y un vacío de gobernanza. Mientras, los donantes han reaccionado muy tarde y con demasiada cautela. La respuesta de donantes internacionales para esta crisis humanitaria ha sido, en general, lenta e inadecuada. De acuerdo con las cifras de la ONU, se necesita 1000 millones de dólares para cubrir las necesidades inmediatas. Hasta ahora, los donantes se han comprometido con menos de 200 millones, dejando un agujero negro de 800 millones.

¿Cómo se compara esta situación con la crisis alimentaria actual en otros lugares del mundo?

Hoy, esta hambruna representa la situación de seguridad alimentaria más seria en el mundo, tanto en términos de escala como de severidad.

Esta es la primera hambruna declarada oficialmente en África en lo que va del siglo, en tiempos en los que ha sido erradicada en todas partes.

¿Qué es necesario hacer?

Por primera vez en la historia de la humanidad, en el siglo XXI, tenemos capacidad para erradicar la hambruna. Para hacerlo, debemos abordar los problemas fundamentales:

  •     Soluciones para la producción: debemos acelerar la inversión en la producción alimentaria en África. Hay regiones en África donde ya sabemos que siempre existe una  escasez crónica de alimentos, donde incluso pequeños repuntes en las cosechas pueden tener consecuencias terribles. Necesitamos más apoyo para las personas que se dedican a la agricultura y al pastoreo  (por ejemplo, cultivos más resistentes, insumos más baratos, manejo de riesgos de desastres).
  •     Soluciones para tener acceso: debemos reducir la pobreza de África rural. Son necesarias más ayudas e inversión presupuestaria en infraestructura física (carreteras, comunicaciones, etc.) así como permitir la intervención pública para corregir las fallas del mercado, hasta que éstos sean más fuertes (por ejemplo, las reservas de grano para detener la volatilidad de su precio).
  •     Soluciones a la respuesta: tenemos que alejarnos de la ayuda prudente hacia la protección social garantizada, como por ejemplo la asistencia social para los hogares pobres para que tengan acceso a alimentos durante todo el año y a seguros, de modo que el apoyo se puede activar automáticamente en momentos de crisis. En algunos contextos, la transferencia de efectivo puede ser más apropiada que la ayuda alimentaria, cuando la disponibilidad de alimentos no es un problema.

La ayuda de emergencia es de vital importancia ahora mismo, pero también tenemos que preguntarnos por qué sucedió esto, y cómo podemos evitar que vuelva a pasar. Las señales de advertencia han sido visibles durante meses, pero el mundo ha reaccionado muy lentamente. Es necesaria una inversión a mucho más largo plazo para la producción de alimentos y el desarrollo básico para ayudar a la gente a lidiar con el problema de las lluvias escasas, y para asegurarnos de que esta sea la última hambruna en la región.

 

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