Navegante de 16 años culmina la vuelta al mundo en solitario

VIDEO – La adolescente holandesa Laura Dekker, de 16 años, acabó éste sábado su vuelta al mundo a la vela en solitario en Saint Martin (Antillas), lo que la convirtió en el más joven navegante que realiza esta hazaña.

Laura Dekker, quien partió hace un año, el 20 de enero de 2011, de San Martin, desembarcó alrededor de las 15H00 hora local (19H00 GMT) en el Yacht Club ubicado en la parte holandesa de la isla.

«No me doy cuenta mucho de lo que me pasa… A veces me he preguntado qué estaba haciendo», dijo en una conferencia de prensa pocos minutos después de poner los pies en la tierra. Sus padres, su hermana y numerosos allegados estaban allí para darle la bienvenida.

Una hora antes de su llegada, todos ellos habían subido a un barco para ir a saludarla en alta mar.

Su llegada al muelle del Yacht Club fue aplaudida por unas 400 personas, incluyendo muchos turistas de vacaciones en la isla franco-holandesa.

Llevando una camiseta negra y pantalones cortos de color beige, tras un prolongado abrazo de su hermana, la joven navegante recibió la bienvenida de la escuela de vela del Yacht Club, que le regalaron flores.

«La navegación fue buena siempre (…) A menudo vi delfines. He gozado mucho y estoy muy feliz», dijo. «En los próximos días, voy a ocuparme de limpiar el barco», dijo, antes de señalar que iba a volver a la escuela.

Laura Dekker, cuyo proyecto fue detenido un momento por la justicia de su país, celebrará sus 17 años el 20 de septiembre, debía terminar su viaje antes de 16 de septiembre para romper el récord no oficial de Jessica Watson, una adolescente australiana que terminó, en mayo de 2010, tres días antes de sus 17 años, su vuelta al mundo sin escalas y sin asistencia.

Al igual que el anterior récord de Jessica Watson, el nuevo logrado por Laura Dekker, como «navegante más joven que dio la vuelta al mundo navegando sola» no será oficial, ya que el Guinness World Records se niega desde 2009 a reconocer los récords logrado por menores de edad, por considerarlos «inadecuados».

PÁGINA PERSONAL DE LAURA DEKKER

LA POLÉMICA | BBC mundo

Es posible imaginar el tipo de pesadillas que una adolescente puede sufrir en un viaje en solitario alrededor del mundo: secuestros por parte de piratas, arrecifes de coral traicioneros, miedo a grandes olas, tormentas o a encuentros con criaturas marinas.

Pero ninguna de esas fue la peor pesadilla de Laura Dekker.

Lo que perturba el sueño de la estudiante de 16 años de edad son los recuerdos de las experiencias traumáticas con las autoridades holandesas.

Laura -la persona más joven en dar la vuelta el mundo en solitario- recuerda que siempre quiso hacer ese viaje.

Sin embargo, desde que inició los preparativos, los autoridades de su país, Holanda, hicieron todo lo posible para impedirlo.

Ardua batalla

Laura Dekker nació en un barco. A los seis años ya navegaba en lagos por su cuenta. A los 13 años partió de Holanda hacia el Reino Unido.

Y a medida que crecía también lo hacían sus ambiciones.

Cuando cumplió los 13 años ya había decidido que su próximo desafío sería dar la vuelta al mundo ella sola.

A pesar de la resistencia inicial, sus padres finalmente accedieron a apoyar los esfuerzos de su hija.

No obstante, las autoridades holandesas no fueron tan fáciles de convencer.

Un tribunal bloqueó los planes de Laura quien casi fue puesta bajo el cuidado de los servicios de protección de menores con la premisa de que ella era demasiado joven para cuidarse sola en el mar.

Después de una ardua batalla judicial Laura finalmente ganó el derecho a alzar velas con la condición de que completara un curso de primeros auxilios y se inscribiera en un programa de educación a distancia.

Pero incluso después de emprender su viaje Laura seguía sometida a presión porque su familia todavía estaba bajo el escrutinio de las autoridades holandesas.

A principios de mes, funcionarios escolares citaron a su padre alegando que la estudiante no había terminado su tarea a tiempo.

Como dice el abogado de la familia, Peter de Lange, no siempre es tan fácil terminar a tiempo los deberes escolares cuando estás navegando alrededor del mundo.

«Había limitaciones. Laura no siempre tenía acceso a internet. A veces había tormentas y tenía que poner su propia supervivencia en primer lugar,» explica.

«Ella se esforzó lo más que pudo, y la escuela sabía que habría momentos en los que no sería capaz de cumplir los plazos».

Entereza

Las autoridades, pese a todo, también estaban obligadas a intervenir en el curso de los acontecimientos.

«Tenemos el deber de investigar. La ley dice que los jóvenes tiene que ir a la escuela hasta que cumplen 16 años», dice Caroline Vink, del Instituto Holandés de la Juventud.

«También teníamos que asegurarnos de que Laura fuera capaz de hacer frente a las demandas de un gran desafío, como permanecer despierta y estar sola todo el tiempo», agrega.

A la vez, reconoce que «es muy difícil juzgar un caso como este, y más cuando estás frente una joven tan decidida»

Vink aclara que «nunca tuvimos la intención de hacerle la vida difícil; sólo velar por su seguridad. Espero que no nos guarde rencor».

Y añade: «Al final ella ha demostrado una entereza de carácter extrema tanto antes como durante el curso de su aventura».

Navegando

En el mar, Laura se siente libre. Mediante un blog compartía sus pensamientos.

Cuando se acercaba al final de su viaje Laura comenzó a reflexionar sobre sus experiencias.

«En el mar me siento cómoda y relajada, especialmente durante largas travesías como las del Índico y el Atlántico», dijo.

«He navegado el mundo entero, por puertos difíciles y peligrosos arrecifes y a través de tormentas fuertes, y en todo momento he cuidado de mí de y Guppy (su barco)», escribió.

«Mirando hacia atrás siento que las autoridades holandesas me trataron mal. Me temo que la pesadilla continuará atormentándome», manifestó.

Las autoridades son conscientes de los comentarios de Laura, pero Joost Lanshage, de la Oficina de Asistencia a los Jóvenes, insiste en que no tuvo más remedio que intervenir.

«Si Laura se hubiese ahogado nos habrían acusado de no haber hecho lo suficiente para protegerla», dijo.

«Gracias a Dios ella está bien y creo que eso se debe en parte debido a las medidas de seguridad que establecimos como condición para permitirle viajar», añadió.

«Siento que Laura esté traumatizada, pero no me arrepiento de haber cumplido con nuestra responsabilidad».

En tierra firme

Laura Dekker eligió la isla holandesa de San Martín, en el mar Caribe, como punto de llegada a tierra, el mismo sitio de donde partió hace un año y al que arribó este sábado.

Y ahora, en tierra firme, tiene planes que la mantendrán ocupada.

Actualmente está escribiendo un libro y trabaja en una película documental sobre su vida en el mar que estará lista a finales de este año.

Sobre su futuro, ha dicho que aunque ama Holanda encuentra la vida allí demasiado sofocante y no tiene deseos de regresar.

Ella prefiere irse a Nueva Zelanda, donde tiene derechos de la ciudadanía debido a que nació en un barco amarrado frente a sus costas.

La joven no entrará en el Libro Guinness de los Récords debido a que la organización decidió retirar la categoría para evitar promover que los menores corran riesgos.

Pero ella dice que su motivación para emprender el viaje no era el reconocimiento sino cumplir un sueño.

Y no hay dudas de que, junto a su orgullosa familia, Laura tiene motivos para celebrar porque este logro de una escolar holandesa tal vez no quede oficialmente registrado en el libro de los récords pero sí pasará a los libros de historia.

 

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